Uno de los principios fundamentales que trabajamos en Centro Médico AUPA, de vital importancia para comenzar el abordaje terapéutico en una adicción es la desculpabilización. Esto es, el no recrearnos ni aferrarnos al resentimiento y sentimiento de culpa que nos provocan ciertos recuerdos. Debemos volver al pasado solamente para recoger y analizar aquello que es susceptible de cambio, volviendo rápidamente al presente para quedarnos en él, aprendiendo con la ayuda de un terepeuta a gestionar todo esto que hemos rescatado.

Hoy nos hacemos eco de un artículo de la sección

[“PlenaMENTE” de El País] en el que la psicóloga Patricia Ramírez destaca, precisamente, la importancia de ser selectivos con nuestra memoria.

Debemos hacernos conscientes de la cantidad de energía que gastamos cuando dejamos de atender al aquí y ahora, perdiéndonos en la rumiación mental provocada por la Red Neuronal por Defecto que se activa en nuestro cerebro cuando no estamos conectados con nuestro presente.

El presente es el mejor hogar que tiene nuestra mente para vivir… Aunque efectivamente necesitamos hacer “excursiones puntuales” al pasado.

Cuando nuestro cerebro no nos permite recordar las imágenes de un grave accidente que hemos tenido, por ejemplo, nos está protegiendo de revivir experiencias terriblemente dolorosas. Pero a veces “el sistema falla” y ocurre justamente lo contrario, que cuando menos lo queremos o esperamos, revivimos este tipo de experiencias traumáticas. Si la intensidad, frecuencia y duración alcanzan un determinado umbral lo denominamos estrés postraumático.

La memoria humana es tan necesaria como maravillosa, pero a veces, debido a su potencia, no nos resulta operativa, y es en estas ocasiones cuando debemos “olvidar”, que no es otra cosa que prestar atención al momento presente.

Nuestra felicidad depende de atrevernos a cambiar aquello que podemos cambiar, de aceptar aquello que no podemos cambiar, y sobre todo y lo que es más importante de saber distinguir en cada momento si se trata de una u otra situación.

Cuando alguien te hace daño, es muy importante valorar quién es y qué significa esa persona para ti. Si esta persona no es importante para ti, lo mejor es perdonar y olvidar. Cuando perdonamos, no le estamos haciendo un favor a esa persona que nos ha hecho tanto daño (en contra de lo que podamos sentir en ese momento), sino que nos estamos haciendo un favor a nosotros mismos al soltar y dejar ir.

Si por el contrario, la persona que te ha hecho daño sí que es importante para ti, debes empezar haciendo lo mismo: perdonar. Después debes analizar la situación, hablar, exponer de corazón tus sentimientos para hacerle entender lo mal que te ha hecho sentir su actitud, balanceando todas las veces que esta persona te ha ayudado y ha sido amable contigo en tu vida.

Es importante no olvidar estos pequeños grandes consejos que expongo en este artículo, y estar muy atento para aplicarlos en el momento en el que consideremos que es necesario. Todo ello forma parte de un aprendizaje, de un entrenamiento.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte. ¡¡Feliz Vida Nueva!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA