LA MEJOR PARTITURA DE TU VIDA

La vida es como una composición musical, del que la compone depende que sea melodiosa, armoniosa y de calidad, o que sea algo chirriante y desagradable de oír. Me podréis alegar que también depende del talento musical o del oído, y ahí es adonde quiero llegar, eso se ejercita, no se nace con la incapacidad para ello. Soy yo el encargado de desarrollar esas habilidades para conseguir que la composición final suponga un orgullo personal y algo que los demás querrán imitar. Para componer esa obra maestra necesitamos las siete notas musicales, y nada más, sólo conocerlas perfectamente, su sonido y sus diversos matices. Veamos cuáles son esas notas que formarán mi personal partitura:

DOmina tu impulsividad, tu inmediatez, tu sensación de quererlo todo y ya. Las cosas no funcionan así, requieren su tiempo, desde modificar un hábito, superar una situación o alcanzar tus sueños. Todo se conseguirá, pero que el tiempo sea tu aliado, no tu enemigo. Sé paciente y perseverante.

REsiliencia. Desarrolla la capacidad de adaptación frente a las adversidades. Vivir es ser capaz de estar preparado para disfrutar de todo lo bueno que nos da la vida, pero también enfrentar los problemas o situaciones complicadas que nos puedan surgir. No estoy maldito, no tengo mala suerte, no soy un desgraciado, sólo soy un ser humano que vive. Debo huir del fácil y agradecido victimismo, y centrarme únicamente cuando surja algún problema en idear una solución o una manera de sobrellevarlo mejor.

Miedo. Decía Emerson que el elemento que más batallas ha ganado al ser humano a lo largo de la historia es el miedo. Es normal que sientas miedo, forma parte de las emociones instintivas con las que nacemos y que nos sirven, en principio, para protegernos. Pero puede convertirse en tu peor enemigo si dejas que te controle. Aprende a entenderlo y escucharlo, sólo te avisa ante cualquier situación nueva o reto por si acaso es peligroso, eres tú el que debes decirle a la vocecilla que te avisa que no pasa nada. Debes entender que es señal de que te estás superando y mejorando. Preocúpate si hace tiempo que no lo sientes, será señal de que te has acomodado en tu zona de confort.

FAvorece el cambio. Sueña, imagina y piensa que si quieres puedes. Cree en ti, no tienes una vida predeterminada, aunque a veces lo parezca, siempre estás a tiempo de cambiar, de corregir, de empezar de nuevo, de intentar y acometer proyectos, de modificar aquello que no te gusta tanto de tu vida como de ti mismo. Duda de todo, replantéate tus creencias y luego quédate sólo con aquello que tú decidas que merece la pena, hazlo tuyo. Tu vida es tuya, así que no dejes que sean los demás los que la manejen. Y nunca te creas ni mejor ni peor que los demás, si los demás pueden, tú también. No olvides que cuando cambias lo que crees, cambias lo que haces.

SOLedad, evítala. No se trata de estar siempre acompañado, no es lo mismo estar sólo que sentirse sólo. Es de esta último de lo que tienes que huir. Somos seres diseñados para vivir socializados, y el hacerlo es uno de los pilares de nuestra felicidad. No se trata de estar siempre con gente, sino de saber que soy querido, que hay personas que se preocupan por mí, que hay personas que me valoran, es la reconfortante y necesaria sensación de pertenencia al grupo. Y a la recíproca, todo aquello que haga por los demás me reportará una enorme satisfacción, porque estamos diseñados para ser altruistas y ayudar a los demás, cuando no lo hacemos, una parcela de nuestro interior queda desierta. Recurre a los demás, pide ayuda, dedícales tú también tiempo y te darás cuenta de lo bien que puede sonar esta nota.

LA culpabilidad es algo que nos atenaza muchas veces. Debemos ser capaces de perdonarnos a nosotros mismos, si no nunca seremos felices. No es necesario haber matado a nadie, nos sentimos culpables de muchas cosas que, seguramente, hemos hecho mal. Claro, somos humanos y por tanto la infalibilidad es imposible, así que asumamos que hemos cometido errores, hemos hecho cosas mal, pequeñas o grandes, habremos hecho daño a alguien, no habremos sabido valorar las cosas…..y podríamos seguir con la lista. Y nos pasamos el resto de nuestra vida lamentándonos o castigándonos. Ninguna de las dos cosas hará que la canción final suene bien. Debo ser compasivo, conmigo mismo también, pero esto no supone tolerancia, sólo reconocer mis errores, pedir perdón y corregirlos. Y seguir adelante sin culpa.

SI en letras mayúsculas y en grande! Como decía el anuncio de un famoso perfuma: Sí a los sueños, sí a la libertad, sí a la vida….Ser positivo, entrenar mi mente para el desarrollo de mi hemisferio cerebral izquierdo de tal manera que mi visión del mundo sea de algo hermoso que nos da a diario muchas cosas por las que merece la pena vivir. Aprender a ser consciente de lo que ocurre a mi alrededor, a desarrollar mi creatividad, a valorar todo lo que tengo, a tener expectativas sobre mi futuro, a dejar de lado la queja, el rencor, y a entender también que el sufrimiento forma parte de mi vida, es algo que tengo que pasar pero en lo que no me tengo que quedar anclado.

       Decía Platón que” la música da alma al universo, alas a la mente, vuelos a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas”. Así que empezamos hoy mismo a componer nuestra mejor melodía.

                             Dra. San Román