Decía Henry Ward Beecher:

“una persona sin sentido del humor es como un vagón sin resortes, es sacudido por todas las piedrecitas del camino”.

Así lo creo yo también. Pero entendiendo por sentido del humor algo que va más allá del chiste fácil o de lo puramente evidente, sino como una forma de pensar y de enfrentarse a uno mismo y al mundo, una valiosa arma que tenemos a nuestro alcance para tener una visión de la vida menos tremendista y pesimista. Intentaré, a través de las ventajas que supone tener sentido del humor, que podáis entender todos los aspectos de la vida que mejoran con él: 

  1. Demuestra una mayor inteligencia y, por tanto, el tenerlo es evidencia de que hemos desarrollado todas nuestras capacidades. La intelectualidad no es sinónimo de seriedad, parece que siempre asociamos esta imagen de persona inteligente con la de alguien sesudo y sobrio. Esto no es así, al revés. Decía Nietzsche que la potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar. El ser una persona inteligente supone darse cuenta de que la vida no es un “valle de lágrimas”, sino un período de tiempo corto que debemos aprovechar, exprimir y disfrutar, y esto sólo lo podemos hacer si aprendemos a relativizar las cosas y a ver el lado positivo y cómico que casi todo tiene. 

  2. Mejora la socialización. Si aprendiéramos a relacionarnos a través del sentido del humor, todo sería más fácil. Puedo decir lo mismo con una sonrisa y con ironía, y no con malos modos, insultando y con el ceño fruncido. Digo lo mismo, pero de esta última manera lo único que consigo es que la persona se sienta atacada e inmediatamente se defienda, sin atender a lo que intento decirle. Con la sonrisa, desactivado ese automatismo defensivo, consigo que la persona me escuche, sin haber generado un ambiente hostil y de ansiedad para ambos. 

  3. Mejora las relaciones de pareja. La camaradería, el establecer con la pareja unos códigos en clave de humor para decir las cosas, el reírse mucho juntos… Es una de los secretos para fortalecer una relación y algo que, en caso de aparecer crisis o conflictos, ayudará a su resolución. Y no sólo ayuda en caso de tener pareja, sino incluso para encontrarla. Está demostrado que el sentido del humor es una de las características que seduce y atrae más. 


  4. Disminuye la tendencia al egocentrismo. Lo primero que hay que hacer es aprender a reírse de uno mismo. Debo aprender a ser consciente de mis fallos y carencias, pero afrontándolos con el convencimiento de que puedo mejorarlos y, por tanto, el que ahora los tenga me hace verlos en su lado cómico y soy el primero en exponerlos y saber que están ahí. El aprender a reírme de mis puntos débiles, hará que cuando los demás me los señalen no me ofenda, antes que nadie los he visto yo y ya me he reído de ellos, por tanto no me sentiré agredido porque me los señalen. Comprenderé que no soy perfecto, pero tengo arreglo, así que no me frustraré y me reiré de ello. 


  5. Aumenta la rapidez mental y la creatividad. Si me acostumbro a ver el mundo bajo el prisma del humor, aumentaré mi rapidez mental a la hora de enfrentarme a cualquier situación pues el cerebro se acostumbrará a ver el “otro lado” de las cosas, el que no se ve a primera vista. De esta manera será más fácil que encuentra varios caminos para solucionar cualquier tema que surja, al ser capaz de eliminar, a través del sentido del humor, el componente de bloqueo emocional que puede suponer el miedo o la angustia. Mi cerebro se acostumbrará, como primera opción, a ver las otras alternativas, no sólo la evidente como decíamos al principio. 


  6. Es una forma de abordar el mundo complejo e incierto en el que vivimos. Es una manera de enfrentar los problemas desde otra perspectiva que no sea la negativa, es una forma de replantearse y relativizar las cosas, es algo que nos proporciona seguridad, tolerancia y flexibilidad en nuestra manera de pensar. Es acostumbrarnos a resignificar lo negativo en positivo. Y aunque creamos que es exagerado, es una forma de cambiar la sociedad: de que desaparezcan los miedos, las angustias, la sensación de vivir nuestra vida como una permanente problemática, de huir de los complejos, de hacer de las relaciones personales un conflicto, de ser más optimista, de aprender a relativizar…en fin, de vivir mejor. 

Decía el presidente Eisenhower que

“el sentido del humor es parte del liderazgo, de estar con la gente, de hacer que las cosas sucedan”.

Aprendamos a reírnos de nosotros mismos, a ver la parte cómica de la vida, a relacionarnos de otra manera y veremos como todo cambia en nuestras vidas. 

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA