Leo el artículo de Carme Chaparro e inmediatamente trato de hacer un ejercicio de abstracción y extrapolar mi mente a una situación semejante. Si fuera a morir, ¿de qué cosas, a día de hoy, me arrepentiría si no las hubiera hecho? 

1. No haber amado lo suficiente

Haber fingido afectos, haberme comportado como el de enfrente espera de mí con la única finalidad de sentirme querida por éste. Haber mendigado cariño o exagerado mis muestras de afecto para reafirmarme en el amor que se supone que siento hacia esa persona. 

Es muy frecuente ver a padres o madres que dicen matar por sus hijos y luego observar cómo les desprotegen ante determinadas situaciones que conllevan un sacrificio hacia ellos mismos. O cuando en una pareja, uno grita a los cuatro vientos el amor que siente por el otro, pero cuando éste llega a casa cansado o cansada de trabajar, está sucia, desordenada y hecha un desastre. 

En definitiva, lo importe es no engañar ni engañarse a uno mismo. Trata de trabajarte el amor del bueno, el real, el puro…Como todo lo que merece la pena en esta vida, requiere un esfuerzo, una constancia, una labor de entrega y dedicación; no basta con decir te quiero y que el sentimiento habite abstracto en uno mismo, si no que hay que vivirlo y comportarse en consecuencia. El amor es un valor que no se puede comparar con nada en esta vida, ¿de verdad estás dispuesto a perdértelo? 

2. No haber sido más valiente

No haber podido desterrar los miedos infundados, no haber sabido ser más optimista ante situaciones difíciles. 

Cuando tengas ansiedad por acontecimientos negativos que han sucedido, piensa lo que siempre dice nuestro director, Dr. Javier Díaz Mediavilla:

“Un acontecimiento que en principio es malo, con el tiempo se puede tornar en bueno”.

Cuántas veces no te has visto a ti mismo diciendo: “¡Si no me hubieran despedido de aquel trabajo, hoy no tendría el trabajo tan bueno que tengo, ni hubiera conocido al amor de mi vida!”

Pues atención, coge aire y reflexiona, además ya sabes que las peores cosas que te pueden pasar, casi siempre existen exclusivamente en tu mente. 

3. No haber cuidado más mi salud

Haber comido demasiado y descuidar mi peso, haber consumido tóxicos, no haber hecho más deporte, haber tenido relaciones sexuales sin protección… 

Nuestro cuerpo es nuestro tesoro, es la carcasa en la que debemos permanecer toda nuestra vida, ¿por qué entonces ibas a preferir viajar en un destartalado utilitario sin calefacción ni aire acondicionado, en vez de hacerlo en una confortable y cómoda berlina? No te maltrates, usa tu cuerpo a favor de obra para ser feliz. 

4. No haber desarrollado los proyectos creativos que se quedaron en el cajón

No haber aprendido a cantar, a tocar el piano, a pintar, a escribir…. 

No olvides que el día tiene 24h y estoy segura de que si le robas 1 ó 2 al día a ver telebasura, a perder el tiempo cotilleando o a gastarlo en insignificancias, lograrás acometer aquello que tanta ilusión te hace aprender. 

5. No haber realizado ninguna acción solidaria

No haber disfrutado lo suficiente de la satisfacción de haber estado disponible cuando otro ser vivo, conocido o desconocido, me haya requerido. 

Poder hacer algo bueno por otras personas o animales es un regalo que la vida nos da. No es necesario irse a África, aunque eso también esté muy bien, hay oportunidades a diario de ayudarnos los unos a los otros. Simplemente ve a comer con tu abuela una vez a la semana y te aseguro que estarás desarrollando una valiosísima tarea. 

6. No haber aprendido que los demás no tienen por qué vivir como yo lo hago

No haber logrado salir de mi micromundo, no haberme dado la oportunidad de explorar el extrarradio de mi zona de confort. 

Si soy de derechas o izquierdas, toda la gente que me cae bien, tiene que ser de derechas o izquierdas. Si soy anticatólico y sólo comprendo la espiritualidad tibetana, todos a los que voy a respetar, han de practicar la meditación budista. Si soy hombre o mujer, tanto los unos como las otras, han de comportarse con los patrones establecidos como normas cuasi-sagradas por nuestra sociedad. 

¡Pues no! Querido amigo, cada persona es un mundo y la perspectiva de cómo hay que vivir la vida debe ser personal y consensuada exclusivamente con uno mismo. Sé objetivo, tolerante y respeta a los demás; recuerda que tu opinión es la más importante, sí… Pero como lo son las de todos los demás. 

Y tú, si fuera a morir mañana… ¿De qué te arrepentirías? 

Virginia López Bello 

Coordinadora de Centro Médico AUPA