Me he reído al leer el artículo “Cosas que solo entendemos las personas puntuales”, ya que me siento identificada con la mayor parte de los puntos: llego media hora antes a coger el tren, no llego tarde ni aunque lo intente, engaño a la gente para que llegue a su hora, me paso media vida esperando… Pero, dejando de lado la parte cómica que pueda tener el ser puntual en un mundo de impuntuales, hoy me gustaría hablaros de algo en lo que este artículo me ha hecho pensar: la impuntualidad como una manera de ser y comportarse. 

La impuntualidad en la consulta es algo que observo a diario y que intento que nuestros pacientes corrijan, pero no como manía o costumbre, sino porque implica una serie de cosas que los mantiene anclados, sin ni siquiera ser conscientes, en una manera de pensar errónea .Es un síntoma de mantener todavía determinados pensamientos erróneos. Veremos cuáles son: 

1. Yo soy así. No he oído una frase más dañina a lo largo de mi vida, es la base en la que se sustenta el mantener comportamientos perjudiciales porque se supone que son los que conforman una especie de “esencia interior” propia de cada uno. El mantener que uno es impuntual porque ha nacido con alguna especie de “gen de la hora” erróneo es lo más absurdo que he oído en mi vida. Todos podemos cambiar cualquier cosa que queramos y en el momento que lo decidamos. 

2. Disculparse. Siempre tengo algo que me hace llegar tarde, parece que arrastro una especie de “maldición” que hace que el metro se estropee, haya un accidente en la carretera, el despertador no funcione, no encuentre sitio para aparcar… En fin, la imaginación del impuntual he comprobado que no tiene límites, ahora me arrepiento de no haber escrito un libro titulado “Las mil y una disculpas”, seguro que hubiera sido un auténtico best seller. Cualquier cosa antes de pedir disculpas y reconocerme culpable. 

3. No aprender de los errores. Si calculas mal el tiempo una vez (o varias, como suele ocurrir), lo esperado sería modificar el cálculo para llegar a tiempo. Pero, ¡oh sorpresa! Esto nunca ocurre, ¿sabéis por qué? Por los dos primeros puntos de los que hemos hablado: “yo soy así y tengo mala suerte”.

4. Falta de organización. Si planificas tu tiempo, sabes las cosas que tienes que hacer y el tiempo del que dispones para ello. Es tan sencillo como distribuirlo, teniendo en cuenta, por supuesto, el tráfico y todos los posibles inconvenientes que puedan surgir. Si calculas con margen, llegarás a tiempo seguro a todas partes. Y si ves que no te da tiempo en una mañana a hacer todo, tendrás que distribuirlo en más de un día. Siempre le digo a mis pacientes que estoy segura de que si tuvieran que cobrar un cheque de un millón de euros y fuera a una determinada hora, estarían media hora antes y nadie llegaría tarde. Esto es porque les importaría de verdad, lo cual me lleva al siguiente punto. 

5. Egoísmo y falta de respeto por los demás. Lo primero lleva a lo segundo. El pensar que llego tarde de manera sistemática haciendo perder el tiempo a los demás, supone que no me importan, por mucho que luego llegue y ponga, claro está, mil disculpas. Evidentemente, todos podemos sufrir un percance un día y retrasarnos, pero hasta para eso, si uno piensa que hay alguien esperando y que no sabe porqué está de brazos cruzados, hay una solución: el móvil. Éste no sólo sirve para estar todo el día colgado de las redes sociales, tiene una parte útil a la que, curiosamente, prestamos menos atención. Pero esto sólo lo haré si de verdad respeto el tiempo de los demás como si fuera el mío. Y es evidente que si prefiero dormir media hora más y que la otra persona espere todo ese tiempo, significa que no hay mucho respeto por mi parte…

No es una exageración, aunque estoy segura que mucha gente lo pensará al leerlo, es la verdad que subyace bajo este tipo de comportamientos. Si de verdad fuéramos capaces de ponernos en el lugar de los demás, si sintiéramos empatía, nadie se comportaría así. Pensaría en cómo me sentiría yo si hubiera hecho el esfuerzo para ser puntual y no hacer esperar, y el de enfrente llegara tarde sin motivo real. Así pues, antes de decidir que soy una exagerada, hagamos examen de conciencia a sólas y pensemos de verdad a quien prefiero cuando llego tarde por dormir más, por hacer algo en casa antes de salir que podría hacer en otro momento, porque he decidido aprovechar que salgo y hacer una gestión pendiente antes de ir……. 

Como final me gustaría recordar la frase de Isaac Pitman y que creo que es el mejor resumen de todo:

“Un tiempo bien organizado es la señal más clara de una mente bien organizada” 

Dra. San Román

Subdirectora médica Centro AUPA