Esta es la recomendación que hace la SEN (Sociedad Española de Neurología) según se nos comenta en el artículo de la Dra. Ferrero. Así es y me parece estupendo que, por fin, este tipo de recomendaciones empiecen a ser algo común en el mundo de la medicina. Creo que nos estábamos convirtiendo en profesionales tan tecnicistas y sometidos a protocolos, que olvidábamos que en nuestras manos tenemos el arma más poderosa y útil para mantener nuestro bienestar en todos los sentidos: nuestro cerebro. 

Parece que el hecho de realizar ejercicio físico como pieza fundamental en el cuidado de nuestra salud es algo que ya nadie discute y que empieza a formar parte de nuestra cultura y educación. Pero preocuparnos por nuestra salud mental es algo que todavía no hemos aceptado como algo fundamental y necesario, pero debemos hacerlo. Breznitz, psicólogo y creador de programas de ejercicios mentales dice que “mantener la lucidez es un ejercicio tan duro como mantener la línea”. No olvidemos que nuestro cerebro se adapta a nuestra actividad: si no lo ejercitamos, pierde neuronas y conexiones, pierde capacidades y flexibilidad. Debemos mantener nuestro cerebro activo. 

Solemos creer que lo usamos continuamente, pero la mayor parte de las actividades diarias que realizamos las hacemos de manera automática y rutinizada, sin requerir por ello ningún tipo de actividad cerebral. Contrariamente a lo que mucha gente pueda creer, no es necesario realizar complicados ejercicios matemáticos para ejercitarlo y mantener nuestro cerebro activo, simplemente es necesario que lo hagamos que funcione, que actúe, que se enfrente a retos y a cosas novedosas, y esto se puede conseguir de muchas sencillas maneras. Veamos algunas: 

1- La interacción social, el relacionarnos, nunca es totalmente predecible, siempre hay algo novedosos en conocer a personas. Estar sólo o relacionarse con” los de siempre” no es positivo. Conocer a gente nueva estimula nuestro cerebro. 

2- Aprender un idioma, es una de las actividades que más reta a nuestro cerebro. También puede suponer una manera de ampliar nuestras relaciones personales. 

3- Bailar. Como hemos visto en un artículo publicado recientemente por nuestra compañera Irene Ramírez, la música nos anima, nos estimula, potencia nuestras habilidades cognitivas y nos hace sentirnos felices. 

4- Viajar. Pero no tiene que ser a lugares remotos ni suponer un gran desembolso económico, se trata simplemente de cambiar nuestro lugar de residencia por otro, de conocer sitios, paisajes y personas nuevas, de aprender nuevas costumbres o tradiciones… En fin, de proponer a nuestro cerebro un paisaje diferente al habitual. 

5- Disfrutar de las pequeñas cosas. Ser conscientes de todas las cosas buenas que tenemos y de las que nos ocurren a diario, en vez de sólo grabarnos a fuego todas las malas. Aprender a mirar a nuestro alrededor y comprobar cuantas cosas favorables nos rodean, y disfrutar de tenerlas. 

6- Jugar a juegos de mesa, es algo que conjuga el ser un reto y una diversión, al tener que jugarlos con otras personas. También están los juegos individuales que buscan potenciar determinadas habilidades como la capacidad de observación, la memoria…

7- Leer o ir al cine, al hacerlo nos trasladamos a sitios y situaciones muy diferentes a las nuestras, esto nos sirve de aprendizaje y conocimiento, ampliando a la vez los criterios rígidos o limitados que sobre las cosas a veces tenemos por desconocimiento fundamentalmente. 

8- Evitar el apagón emocional, esto nos recomienda el neurocientífico Francisco Mora. Debemos mantener la ilusión, puesto que es la que nos empuja a tener ganas de vivir. Nunca olvidemos que vivir es una gran aventura llena de incógnitas, obstáculos, pero también cosas maravillosas por descubrir. Mantegamos el optimismo, siempre hay otro camino y otra alternativa. 

9- Disfrutar de la familia y amigos, de su cariño incondicional. Aprende a valorar a tus padres, hermanos, primos… Pues son parte de tu historia y de tu vida. Alégrate y aprovecha cualquier ocasión para reuniros y celebrar el estar juntos, no es necesario ningún motivo especial. Comparte tu tiempo con ellos. 

10- El ejercicio físico. Está comprobado sobradamente el efecto beneficioso que tiene sobre el cerebro, pero no lo hagas como un sacrificio, plantéalo como otra manera de divertirte. Si eres algo perezoso, apúntate a una clase de cualquier cosa con música: zumba, bodycombat, aerobic… O si lo prefieres, practica algún deporte en grupo, esto te obligará y además se convertirá en algo social y divertido. 

Cualquiera de las cosas que te hemos propuesto tiene como finalidad que disfrutes, seas feliz y tengas una actitud ante la vida positiva, manteniendo tu cerebro activo divirtiéndote… En definitiva, permaneciendo como dice el dicho popular “joven de espíritu” siempre. Al fin y al cabo, como decía Plutarco:

“El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender”.

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA