Nos habla el artículo de CULTURA INQUIETA del legado que Frida Kahlo dejó con su vida y obra. Siempre que se habla de ella pensamos en una gran artista, una mujer rompedora y adelantada a su tiempo, con una relativamente corta pero intensa vida, un ser libre… Esta es la imagen que tiene la mayoría de Frida Kaho. Pero en realidad creo que no es así. Estoy demasiado acostumbrada por mi trabajo en Centro Aupa a ver lo que hay debajo del brillo aparente del oropel, así que eso es lo que he intentado ver en su vida.

Siempre le digo a mis pacientes que a todos al nacer se nos da una mochila con la que viajamos hasta el final, somos nosotros los que conseguimos que pese poco y que el camino sea más fácil o la vamos llenando de piedras que se acumulan y cada vez pesan más porque, no sólo no las tiramos, sino que cada vez vamos sumando más y más. Esas piedras son los conflictos no resueltos, las relaciones dañinas, nuestras ideas irracionales, los aprendizajes erróneos, la búsqueda de la felicidad en cosas que no la proporcionan… Llega un momento en que su peso es tan terrible que nos es imposible seguir avanzando y caemos.

Hoy me gustaría explicaros las piedras que veo en la vida de Frida Kahlo, con el peso de las cuales aprendió a vivir cargando en su mochila:

  1. Su infancia. En 1913 y a los seis años de edad contrajo una poliomielitis que la obligó a permanecer nueve meses en la cama y que le dejó secuelas. Sus constantes operaciones y tratamientos y su propia incapacidad física le hacían no poderse relacionar de manera normal con el resto de los niños. Fue una niña solitaria, y así lo refleja en varios de sus cuadros (‘Cuatro habitantes de Ciudad de México’, ‘Ella juega sola’ o ‘Niña con máscara de muerte’). 

  2. Su accidente. A los 18 años sufre un terrible accidente de tráfico al ser arrollado el autobús en el que iba por un tranvía. Esto supuso un punto de inflexión crucial en su vida: necesitaba reposo y es ahí donde comenzó a pintar, al ser la única actividad que le podía apetecer y que podía realizar, a pesar de que hasta ese momento no había supuesto algo importante en su vida .Las secuelas de su accidente la acompañarán de por vida, suponiendo un importante condicionamiento: dolores continuos, uso de corsés y la peor para ella, la imposibilidad de tener hijos. Observemos el cuadro ‘La columna rota’ y nos acercaremos a lo que esto supuso para ella. 

  3. Maternidad frustrada. Una de los deseos frustrados más importantes fue el de la maternidad. Tuvo varios abortos, pues a consecuencia del accidente era imposible tener un embarazo a término. (este sentimiento lo podemos ver plasmado en su cuadro ‘Aborto en Detroit’).

  4. Diego Rivera. Fue su marido, con el que mantuvo una relación de dependencia y obsesión. Puede parecer que eran una pareja abierta… Diego mantuvo continuas relaciones paralelas mientras duró su matrimonio, lo que provocaba en Frida, a pesar de que intentaba aparentar que no le afectaban, un profundo dolor. Alguien puede decir que ella también las mantenía, y además con ambos sexos al ser bisexual, pero creo que eran más bien una manera de hacerle daño a él o de intentar apaciguar su tristeza. Curiosamente, ante su marido debía ocultar sus relaciones heterosexuales pero sin embargo las relaciones lésbicas eran permitidas por su esposo. Una prueba de ello es el cuadro ‘Diego y yo’ que pintó en 1949, se trata de un autorretrato que muestra el rostro de Frida llorando, mientras en su frente aparece un retrato de su esposo Diego. No debemos olvidar que en 1939 Frida se separa de su marido al mantener éste una relación con su hermana pequeña Cristina, a la que ella estaba muy unida. Esto fue el detonante final de su sufrimiento, reflejado en un cuadro que se llama ‘Las dos Fridas’. Es en los dos años previos cuando ella mantiene su sonado romance con León Trotsky, de cuyo asesinato incluso fue acusada. Un año después, en 1940, decide volver a casarse con Diego pero decidiendo que su unión fuera de amistad y colaboración artística. Esta relación supuso en su vida una fuente continua de conflictividad e inestabilidad. 

  5. Inestabilidad emocional. Es evidente que Frida no consiguió controlar sus emociones, sino al revés, ellas manejaron su vida. Como ella misma decía: Nunca pinto sueños o pesadillas, pinto mi realidad”. Así que no hay más que observar sus cuadros para saber lo que sentía. Puede que la mayoría sólo conozca sus cuadros más naif, llenos de colorido, pero os animaría a verlos todos y analizarlos con cuidado. Sólo así veréis que en muchos momentos de su vida se hacía realidad eso que ella decía. “No estoy enferma, estoy rota”. 

  6. La pintura. Su gran pasión y a través de la cual expresaba sus emociones, sus verdaderos sentimientos. Como decía un crítico, sus pinturas son su biografía. Tristemente no fue hasta después de su muerte cuando su obra alcanzó fama y reconocimiento mundial, aunque poco antes de su desaparición se realizó en Mexico la única exposición individual en su país durante la vida de la artista. 

  7. Intentos de aliviar su angustia. Frida bebía y fumaba en exceso. Esto unido a las continuas medicaciones que debía tomar por sus problemas médicos repercutía muy negativamente en su salud. Como ella misma decía “Tomo para ahogar mis dolores, pero los malditos aprendieron a nadar”. En 1954 le fue amputada una pierna, lo que la sumió en una gran depresión que desembocó en varios intentos de suicidio. Su pintura cambió. Frida murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954, no se realizó ninguna autopsia y su cuerpo fue incinerado, conservándose sus cenizas en la famosa Casa Azul, el sitio que la vio nacer. 

Después de intentar acercarme a su vida, siento una gran ternura por una mujer diferente, luchadora, que vivió en un mundo que no le correspondía y con una gran inestabilidad emocional e inseguridad que le impidieron entender que nadie te proporciona la felicidad, sólo uno mismo decide buscarla y aferrarla.

La propia Frida Kahlo decía : “El dolor no es parte de la vida, se puede convertir en la vida misma”. 

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA