No todas las personas tienen las mismas posibilidades de sufrir una adicción a cualquier sustancia. Existen algunos factores específicos que intervienen de manera decisiva para que alguien pueda llegar a depender de una droga en cuestión. Por ejemplo, el alcoholismo juvenil tiene sus propias particularidades. O la adicción a los móviles.

Te explicamos los tres aspectos más importantes a tener en cuenta para que una persona pueda caer en una adicción:


1. La educación

La formación emocional, espiritual y la correcta educación en los valores adecuados, van a ser potentes protectores, que nos van a alejar del uso de drogas.

Una persona que se ha educado en un entorno en equilibrio, va a tener menos probabilidades de ser adicto a alguna droga, que otra persona cuya vida social y/o familiar, se ha desarrollado en una situación de inestabilidad o caos.

2. Cantidad que se consume

Hay personas que usan drogas de manera esporádica, como el alcohol y/o el tabaco, sin tener la necesidad nunca, a lo largo de su vida, de consumirlas de manera compulsiva o crónica.

La pega del consumo moderado de drogas estriba en que la vida de los seres humanos no es emocionalmente lineal. En ocasiones existen periodos en los que nos encontramos con problemas o dificultades que nos hacen rozar o caer en desequilibrio, es en este momento cuando más riego existe de aumentar e insistir de forma más marcada en el consumo, y esto puede llevar finalmente a ser atrapados por una adicción.

3. Sensibilidad específica, química, genética

Existen la expresión; “cerebros adictivos”, se denominan así a aquellas personas que son más propensas, de nacimiento a tener trastornos de conducta derivados de una adicción o acción compulsiva. Por lo general, entre sus familiares o antepasados, existen casos de enfermos con adicción, por tanto su sensibilidad a las drogas es mayor que la de las personas que no tienen un cerebro adictivo. De forma genética han desarrollado el cerebro adictivo, al igual que ocurre con muchas otras enfermedades como el cáncer de pulmón o la diabetes.

Tener un cerebro adictivo, no significa tener un defecto físico, es una característica más de nuestro código genético, como ser rubios, altos y con los ojos azules. Si esta persona de ojos azules que ha nacido y vivido toda su vida en Helsinki se traslada a vivir a La Habana, con toda seguridad se verá en la necesidad de usar gafas de sol de forma permanente.

¿Y si reúno los tres factores, tengo garantizado convertirme en adicto?

Los factores expuestos no van a hacer que una persona se convierta en adicta. Solamente, va a estar más predispuesta a padecer la enfermedad de la adicción. Digamos que aquellos que nacen con un cerebro adictivo, crecen con una formación en desequilibrio o son consumidores moderados, en una escala del 0 al 10, partirán con un 1, 2 o 3, mientras que aquellos que no reúnen ninguno de los tres factores partirán de cero.

Lo que es seguro que si una persona reúne un factor, dos o los tres incluso, nunca tiene contacto con las drogas y mantiene un equilibrio emocional suficiente y constante, no va a ser posible que nunca a lo largo de su vida padezca la enfermedad de la adicción.