MI VIDA A EXAMEN

La sensación de “desgana” que a veces arratramos y a la que, con frecuencia, no encontramos explicación puede estar generada por diversos motivos. Además de una posible depresión, uno de cuyos síntomas es ese, existe una lista de causas diversas que nos pueden robar la energía: personas, tareas, quejas, desorden, falta de descanso….Efectivamente, todas ellas pueden provocarla, por eso he decidido titular así este artículo, porque lo que voy a hacer es ponerlo en postivo, en vez de hablar de lo que debemos evitar, vamos a repasar unos cuantos puntos que nos pueden ayudar a no llegar a esa situación, a conseguir que no nos convirtamos en seres que “no pueden con la vida”, como a menudo escucho, o en personas que casi literalmente, van arratrándose por ella:

1-Sé consciente de cómo te sientes, párate de vez en cuando y aprende a conocer tus emociones, tus estados de ánimo: si estoy contento, triste, desanimado, ilusionado, harto…sólo conociendo esto, podré hacerme la siguiente pregunta: porqué.

2-Siempre hay un motivo, los estados de ánimo no se reparten en ninguna tómbola o rifa de manera aleatoria, no existe eso del mal día o el buen día. Es como dejar que mi felicidad o bienestar dependa del azar. Todo lo que siento tiene un porqué, si me siento harto, es que llevo demasiado tiempo soportando algo que no me gusta; si estoy triste es porque hay algo que me genera esa sensación en mi vida, que puede ser una persona o la falta de ilusión o el exceso de monotonía en mi vida; si me siento angustiada es porque creo no ver salida a alguna situación….y así sucesivamente.

3-No tengas miedo, sé valiente. Enfréntate a aquello que no te gusta de tu vida, cree de verdad que las cosas pueden ser de otra manera, no te aferres por costumbre o “falsa seguridad” o por miedo a la otra alternativa, a nada, ni a personas, ni a trabajos, ni a situaciones personales. A nada. A diario veo esto en nuestros pacientes con problemas de adicciones, se mantienen en una situación que no les gusta por creer que no hay otro camino, por estar convencidos de que no existe un plan B.

4-Decide todo lo que hagas en tu vida, no dejes que la vida te arrastre o te lleve adonde no quieres ir. Puede que te equivoques, pero tendrás la certeza de que tú creiste que era lo mejor, y lo rectificarás. No hay nada más dañino que la sensación de no control de mi vida, que sentirme un naúfrago arrastrado por los acontecimientos y sin capacidad de reación. No es verdad, por eso cada acto que realices debes sopesarlo, valorarlo y decidir qué es lo que quieres hacer. Esto no quiere decir que sólo hagas lo que te apetezca, ni mucho menos, sino que lo haces porque crees que es lo mejor, o porque crees que es tu deber, pero, sobre todo, es tu decisión, algo hecho desde mi libertad, y eso le dará un matiz muy diferente a todo, hasta a las cosas menos agradables, no me quejaré porque he decidido hacerlas y los motivos eran de suficiente peso para mí.

5-Cuídate, en todos los sentidos. Quiérete y preocúpate por tu bienestar, físico y emocional: come bien, haz ejercicio, descansa, haz aquellas cosas que te gustan, rodéate de personas que te animen y saquen lo mejor de ti. Esto no es egoísmo, es entender las cosas como son. No es verdad eso de que si renuncio a mí misma por los demás soy muy generosa y mejor persona. Nadie puede anularse ni renuciar a sí mismo, y si lo hace se provocará tal malestar, que su cerebro tendrá que buscar algún alivio o enfermará. He conocido a muchas personas así, por desgracia a muchas de ellas en nuestra consulta por haber desarrollado una adicción, pero también en la vida normal. Son personas sin alegría, parece que cargan sobre sus espaldas un terrible peso, nunca tienen tiempo para ellas porque parece que los demás les absorben la vida, con quejas continuas, con mucha frustración acumulada…no son felices. Porque aunque claro que es necesario que nos preocupemos por los demás y les dediquemos parte de nuestro tiempo, nunca podremos hacerlo si primero no estamos bien nosotros, si lo hacemos desde una supuesta obligatoriedad, si no lo hacemos desde la sensación de que me siento a gusto haciéndolo y sabiendo que “puedo” hacerlo, que soy capaz de llevar esa carga sin sentir que me aplasta.

6-No seas fatalista, ninguna vida está predeterminada, no tienes el libro de tu vida escrito y acabado, toda situación tiene alternativa, todo se puede cambiar, siempre estoy a tiempo, nada es imposible. Sé optimista, aprende a fijarte en el lado bueno y positivo de vivir, que es la mayor parte. Oblígate a ser consciente de cuántas veces te quejas o protestas al día y porqué, piensa si merece la pena cambiar tu humor a peor, o quedarte con la sensación de que las cosas no van bien, por cosas absurdas.

7-Cumple tu palabra, y no hablo en relación a los demás sólo, sino contigo mismo. Si dices que vas a hacer algo, hazlo. Demuéstrate a ti mismo que puedes hacerlo, que eres una persona cumplidora, que si te esfuerzas puedes, y tu autoestima subirá como la espuma y te sentirás maravillosamente bien. Ya ves con, aparentemente tan poca cosa, lo mucho que se consigue.

     Estos son mis 7 consejos para comprobar si estás haciendo las cosas bien y que podría resumirse en la famosa frase de Napolén Bonaparte: “ Si quieres una mano que te ayude, la encontrarás, con seguridad, al final de tu propio brazo”.

                                          Dra. San Román