Este pasado lunes conocíamos la noticia del fallecimiento en Madrid del gran artista Manolo Tena. Hasta el cielo parecía llorar su muerte con esa intensa lluvia que no cesó en todo el día. Es difícil explicar lo que siento, es una mezcla de tristeza, rabia, impotencia y frustración. Tristeza porque la vida de una persona se ha acortado por culpa de una enfermedad muy dura, pero tratable: la adicción. Ya sé que ha sido un cáncer de hígado el culpable final, pero probablemente producto de una vida falta de cuidados y con muchos excesos. Ha dejado de disfrutar, ha perdido tiempo de estar con sus hijos y su mujer, de seguir componiendo, de tantas cosas…

Cuando, a diario, vemos a nuestros pacientes en Centro Médico AUPA e intentamos trasmitirles esta idea, que lo más importante es vivir, exprimir hasta la última gota de felicidad, sentirte bien por las cosas pequeñas, saborear el amor de tus seres queridos… sabemos que, no comprenderlo y aplicarlo, sólo trae oscuridad. Nadie nos educa en lo verdaderamente importante, cambian los programas educativos de diferentes gobiernos y todos repiten lo mismo: lo importante son los conocimientos, lo importante es la excelencia académica; pero todos olvidan que detrás de todas esas cosas hay seres humanos, personas con un bagaje emocional que nadie les enseña a manejar y que son el origen de mucha infelicidad. 

La muerte y la vida, sobre todo, de Manolo Tena, me hacen reflexionar sobre algunas cosas que me gustaría compartir con vosotros. Y lo haré basándome en sus propias declaraciones y entrevistas: 

1. El tremendo daño que hace en nuestras vidas el no saber identificar ni manejar nuestras emociones. El mismo decía: “Amo la vida y por eso no me he suicidado, pero ojalá pudiera estar en paz”. Es tremendo. Sólo los que saben de lo que habla, lo pueden entender. No era feliz, no era una persona que vivía disfrutando, aunque haya gente que así lo crea. Los adictos buscan en las drogas calmar una ansiedad o enterrar una infelicidad. Manolo Tena era una persona acomplejada y tímida, con poca autoestima, según sus propias palabras. Ojalá alguien le hubiera ayudado a entender y superar esos sentimientos. 

2. La importancia del cariño en la recuperación de cualquier enfermedad, incluida por supuesto, la adicción. Manolo Tena decía que su familia siempre lo acogió, le ayudó y estuvieron siempre a su lado, consiguiendo proporcionarle el valor necesario para enfrentarse y superar su enfermedad. El mismo decía: “fue mi propio hermano el que me hizo creer en mí, a pesar de mí”.

3. Mensajes erróneos que imitamos. Manolo Tena confesó: “confundí la droga con la revolución. Con emborracharse y romper todos los platos porque era lo bien visto en ese momento. Seamos muy cuidadosos con lo que enseñamos a nuestros hijos, con lo que decimos, con el ejemplo que damos, con lo que toleramos, con nuestras opiniones… Ésta será la herencia que les dejaremos en forma de creencias. 

Ojalá nadie tenga que volver a decir como Manolo Tena en su canción: 

“Quiero ser feliz y ya nunca llorar, quiero ser mar sólo consigo espuma, quiero avanzar y sólo consigo espuma”.

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA