Recientemente hemos podido conocer a través de numerosos medios de comunicación una noticia que yo calificaría como buena: la salvación de un hombre que lamentablemente ha estado a punto de morir.

Se trata de Lamar Odom, el ex-carismático jugador de baloncesto de la NBA. Cayó desplomado inconsciente en la habitación del burdel en el que se encontraba, tras consumir varias drogas, muy cerca de la muerte según el equipo médico que le atendió en el hospital.

Resulta curioso que todos estos medios de comunicación hayan redactado la noticia de la misma forma sensacionalista, conocedores los periodistas del morbo que provoca la combinación de prostitución y drogas, máxime cuando es un ex-deportista de élite quien hace uso de ambas.

Pero lo que ningún medio de comunicación menciona, al menos que yo haya visto tras leer varios artículos buscando información, es la más que probable adicción que sufre este señor.

“Las drogas se han acabado para mí” le dijo Lamar Odom a su actual ex- mujer, según informa el portal TMZ

¿Qué es lo que lleva a una persona que aparentemente “lo tiene todo” en la vida, a destrozar su matrimonio, su carrera profesional y casi acabar con su propia vida?

Probablemente la búsqueda compulsiva de sensaciones muy dopaminérgicas, seguramente con una mermada capacidad de medir las graves consecuencias de su conducta.

El placer hedónico en sí mismo no tiene nada de malo. El problema aparece cuando en nuestra escala de valores lo colocamos un peldaño por encima de nuestro existencialismo, sentido de la vida, espiritualidad, voluntad de sentido, o como lo queramos llamar.

Apoyándome en la experiencia de la práctica terapéutica que el equipo de profesionales de Centro Médico AUPA desarrollamos diariamente, diré que son bastantes los pacientes que acuden a nuestra clínica asustados por “la que he liado” (un accidente, una separación conyugal, herir emocionalmente a un ser querido, etc).

Pero este “tocar fondo” en sí mismo no es más que un susto, que debe ser aprovechado inteligentemente por el paciente y por sus terapeutas para empezar a cambiar pensamientos, conductas, hábitos y en muchos casos, valores. De esta forma, antes de que el paciente haya olvidado “la que lió”, ya está inmerso en ese proceso de cambio que le va a conducir a su propia libertad, o sea a vivir su vida de una forma plena, íntegra y feliz.

Es por tanto, un buen momento para iniciar un proceso terapéutico en el que el paciente vaya descubriendo poco a poco que el consumo de drogas no es la causa de sus problemas, sino la consecuencia de aspectos de su vida que han sido mal abordados, como la mala gestión de sus emociones y la ausencia de autoconocimiento.

Dicho de otro modo, en el caso de Lamar Odom la pregunta no sería: ¿qué hace en un burdel consumiendo drogas hasta casi morir?, sino … ¿qué mala autogestión de su vida le ha llevado allí?

Si crees que puedes estar desarrollando algún tipo de adicción, consúltanos. No esperes a tocar fondo.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte. ¡¡Feliz Vida Nueva!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA