HOMENAJE A MI ABUELA

Después de leer el artículo sobre la futura generación de blanditos que hemos creado y que sufrirá en su vida adulta todos los inconvenientes de serlo, que son muchos: inseguridad, falta de humildad, impulsividad, baja tolerancia a la frustración, falsa creencia de merecer las cosas, poca empatía, ninguna resiliencia, carencia de creatividad, permanente falta de conformidad con la vida, incapacidad de asumir el dolor, posibilidad de convertirse en adicto….y precisamente porque soy perfectamente consciente de todo esto, pretendo que mi artículo de hoy sea un homenaje a mi abuela. Sí, habéis leído bien. Tuve la enorme suerte de, por determinadas circunstancias, haber sido criada por mis abuelos junto con mi hermana. Me dieron todo el cariño que cualquiera puede desear, procuraron que la vida fuera más agradable para mí, pero nunca nos hicieron creer que éramos unas inútiles, todo lo contrario. Puede que todo se explique porque pasaron la guerra civil, no sólo eso , sino que al vivir en Oviedo, pasaron también una revolución previa. Fueron años muy duros, en los que perdieron todo lo que tenían, en los que vieron morir a muchos miembros de su familia y amigos, en los que nunca sabías cuándo ibas a morir en uno de los bombardeos continuos, en los que no había comida, en los que, como mi propia abuela decía, había visto lo mejor y lo peor del ser humano. Pero no os equivoquéis, mi abuela no se convirtió en una amargada o en una resentida, todo lo contrario, era la persona que más amaba vivir que yo he conocido. Bueno, más tarde conocí a otra, se llamaba Marga, y quiero dar su nombre para rendir otro homenaje a su memoria. Vuelvo a mi abuela y su educación, os pondré algunos ejemplos de cómo aprendí cosas fundamentales:

-En mi casa había refrescos, pero nosotras no nos los bebíamos, mi abuela decía que eran para las visitas. Así que veíamos los refrescos, pero no podíamos tocarlos. Primer mensaje: no todo lo que vas a ver en la vida te puede pertenecer ni lo vas a tener, no pasa nada.

-Mi abuela nos daba para merendar 4 onzas de chocolate, ni una más ni una menos, acompañado de un bocadillo, eso sí. Cuando nos lo daba, lo disfrutábamos como lo más maravilloso del mundo. Segundo mensaje: no es necesario ser excesivo para disfrutar, aprende a dosificar los placeres.

-Cuando nos hacíamos una herida y llorábamos, nos decía que no pasaba nada y nos echaba agua oxigenada en la herida, daba igual el tamaño o la profundidad que tuviera. Me río recordando los gritos cuando escocía y ella diciendo que eso era muy bueno porque quería decir que estaba curando. O cuando nos peleábamos con alguna amiga o teníamos algún disgusto, nos decía que todo pasaría, que eran cosas normales de la vida. Tercer mensaje: tolerancia al dolor, no pasa nada por sufrir.

-Cuando a mis amigas les compraban aquello que estaba de moda, pero que mi abuela en su personal criterio y valoración de las cosas, decía que no era necesario o era una tontería, me sentía frustrada y “diferente “ al resto por no llevar o usar lo mismo .Ella me decía que si alguien me juzgaba por lo que tenía o no, no merecía ser mi amigo .Cuarto mensaje: tolerancia a la frustración, no siempre vas a tener lo que quieres, y debes aprender a valorarte y a que te valoren por otras cosas.

-Cuando me reñían en el colegio o me castigaban, mi abuela no discutía la razón o no de lo que hubieran hecho los profesores, siempre decía la mítica frase: algo habrás hecho. Quinto mensaje: siempre vas a tener que aprender a asumir que vas a tener a alguien por encima :jefes, el gobierno de tu país, un organismo público que dicta unas normas.., no es resignación de lo que os hablo, es humildad, puedes hacer lo que esté en tu mano para modificarlo si no te gusta, pero mientras tanto deja de pelearte continuamente con todo.

-Eso sí, mi abuela siempre nos decía que éramos las más listas y guapas del mundo y que valíamos mucho por nosotras mismas, que nunca teníamos que olvidarlo .Sexto mensaje: autoestima.

-Cuando me fui a estudiar fuera, mi abuela decidió abrirme una cuenta e ingresarme un dinero. Pero me advirtió que eso era lo único que me podía dar y que era para todo el mes, que era mi responsabilidad cómo gastármelo, pero que no la llamara si se me terminaba. Nunca la llamé, y eso que le primer mes a los 15 días no tenía nada, sabía que mi abuela hablaba en serio. Séptimo mensaje: autocontrol y responsabilizarte de tus cosas, arreglarte por ti misma, no estar pidiendo siempre que los demás te saquen las castañas del fuego. Otra cosa muy importante que aprendí con esto fue creativida,! no os imagináis la de cosas que se te pueden ocurrir para que te cunda más el dinero!

-Mi abuela hacía todo lo que decía, era una persona cumplidora y que jamás me defraudó. Se cuidó físicamente, era una buena paciente, respetaba a los demás, fue una buena madre, esposa, hija, abuela y amiga. Y recibió hasta el último día de sus cien años el cariño que sembró .Siempre se sintió bien con su vida. Octavo mensaje: la vida te devolverá aquello que tú le des.

-Mi abuela era una persona tremendamente vitalista, siempre decía que vivir era maravilloso y nunca se aburría, y lo dijo hasta el último día, adaptándose a las circunstancias de cada momento, incluidas físicas. Recuerdo el asombro de las enfermeras del hospital cuando con 96 años le pusieron un marcapasos y les decía con una sonrisa que es que ella no se quería morir, porque le encantaba vivir. Noveno mensaje: la vida merece la pena, no te quejes ni hagas de ella una maldición, aprende a adaptarte a las circunstancias y disfruta de cada momento, todos tiene algo bueno.

   Pues estos han sido, muy resumidos, los mensajes que recibí en mi casa, por parte de las personas responsables de enseñarme cómo relacionarme con el mundo. Y os aseguro que me ha sido muy útil, que me ha ayudado a caminar por la vida con una carga ligera, sin penas absurdas, reconociéndome en mis cosas buenas y malas, adaptándome a cada momento de mi vida, a los mejores y a los peores, intentando a pesar de todo ver en estos últimos también algo bueno. Puede que no todas estén acertadas, pero no las cambiaría viendo lo que veo a mi alrededor .Ojalá entendamos que una buena educación no es dar y facilitar todo, que el mejor sitio para enseñar las cosas duras o menos agradables de la vida es en casa ,y por parte de las personas que te quieren, así evitaríamos muchos conflictos en la edad adulta y conseguiríamos niños y futuros adultos más equilibrados y felices. Como decía Anthony J. D,angelo:” el único fracaso en la vida es no aprender de ella”.

                         Dra. San Román