Última entrega de nuestra serie efectos de las drogas, en este caso centrada en los efectos de la cocaína y las perjudiciales consecuencias para nuestro cuerpo y mente. Y es que como ocurre en los efectos del alcohol o los efectos del cannabis, esta droga es tremendamente nociva.

La cocaína es un estimulante del sistema nervioso central. Se puede consumir fumada, esnifada o inyectada. Es una droga poderosamente adictiva. Cuanto más rápida sea la absorción, más intenso será el estímulo, pero a su vez, será más breve la acción. Tras la administración intranasal, que es la forma de consumo más frecuente, los cambios en el estado de ánimo y la euforia originada son percibidos a los 3-5 minutos y estos efectos suelen durar unos 15-30 minutos.

La cocaína produce, como hemos dicho, unos efectos estimulantes breves acompañados de dilatación de pupilas, aumento de la presión sanguínea y de la frecuencia cardíaca y elevación de la temperatura corporal.

Su consumo continuado se relaciona con importantes consecuencias nocivas para la salud:

– Congestión nasal, ulceración de la membrana mucosa de la nariz o incluso perforación del tabique nasal.
– Si bien puede provocar en principio una mayor excitación sexual, puede provocar impotencia.
Complicaciones neurológicas: convulsiones, tics y accidentes cerebrovasculares como infartos cerebrales o hemorragias cerebrales.
Alteraciones psiquiátricas: pueden aparecer trastornos del estado de ánimo como episodios depresivos, insomnio, cuadros de ansiedad, alteraciones de la memoria o síntomas psicóticos, como alucinaciones.
Problemas cardiovasculares: puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco, hipertensión, shock o , incluso, infarto agudo de miocardio. De hecho, es la causa principal de infarto en menores de 40 años.
Problemas respiratorios: como puede ser aumento de la frecuencia respiratoria, respiración irregular,edema pulmonar o incluso, parada respiratoria.

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