«¿REALMENTE EXISTE EL TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD?»

Cuando llega a nuestra consulta un paciente diagnosticado con Trastorno de déficit de atención con hiperactividad, lo primero que le pedimos a él o a ella y a su familia, para asombro de todos ellos, es que entiendan esta enfermedad no como tal, sino como una etiqueta que recoge una serie de comportamientos supuestamente desadaptativos, y que el trabajo a realizar es en equipo, ad hoc, entendiendo las pautas de comportamiento y procediendo terapéuticamente en consecuencia para tratar de suprimir la medicación que no es más que una droga que mitiga la “sintomatología”.

En la actualidad hay un gran debate mundial y la comunidad científica parece no ponerse de acuerdo a este respecto.

Lo importante es que un paciente con TDAH necesita algo más que una medicación para ser feliz y poder desarrollarse con plenitud en la vida. Podríamos decir que un niño a quien se le ha diagnosticado este trastorno, lo que necesita es que las personas que tratan con él tengan la paciencia para relacionarse adaptativamente con un patrón de conducta que difiere de lo que se puede considerar como normativo.

«El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje». Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención en la Universidad de Oviedo

Parece que el TDAH es un claro ejemplo de cómo parte del colectivo médico acepta un trastorno que no se puede evaluar ni por pruebas clínicas de neuroimagen, ni neurofisiológicas, ni por test psicológicos específicos, o sea que no existe ningún biomarcador que distinga a los niños TDAH, que no hay ninguna alteración en el cerebro.

Claro, son niños muy curiosos, no les gusta estar sentados y nos pueden sacar de quicio fácilmente. Pero no por ello tenemos que drogarles, sino tratar de satisfacer su curiosidad y permitir que no estén sentados si es lo que realmente necesitan, por poner solo dos ejemplos de lo que supone tener la paciencia o no para convivir y educar a un niño con estas características conductuales.

Por tanto, lo difícil es que los padres y educadores puedan tener una atención más continuada y sosegada con los niños. Está demostrado que técnicas basadas en Mindfulness ayudan a los niños a sentirse más tranquilos, sosegados y conectados, reeducando así su impulsividad, su capacidad de atención y su autorregulación emocional.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte.

Feliz Vida Nueva !!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA