LA IMPERFECCIÓN ESPAÑOLA: SIETE COSAS QUE NOS AYUDAN

He buscado este título, en tono irónico, en contraposición al artículo al que hacemos referencia: “La perfección nórdica es mentira”, (PINCHAR). Es verdad que siempre hemos considerado a los países nórdicos como más adelantados, más civilizados, más honrados….más de todo, en una palabra. La realidad es otra, efectivamente, disfrutan de un bienestar económico muy elevado con todas las ventajas que eso conlleva: buena sanidad, derechos sociales, igualdad, calidad de educación… pero, a pesar de esto, parecen no ser felices. Y el origen de su infelicidad tiene por lo que podemos comprobar y se nos detalla, una triple vertiente: soledad, represión de sentimientos  y el clima. En estos países la idea de autosuficiencia está muy arraigada, considerando como tal la absoluta independencia de familia, pareja y amigos. Es evidente que esta idea de absurda autosuficiencia les lleva a la soledad: el 40 % de los suecos, nos dicen, se sienten abandonados y uno de cada cuatro muere sin que nadie reclame su cadáver. Tienen también, como consecuencia, un consumo muy elevado de antidepresivos, alcohol y un índice muy alto de suicidios.

               Por tanto, copiemos y aprendamos de ellos aquello que sea bueno, pero no todo. Tenemos cosas que caracterizan nuestra manera de ser y que, quizás sin ser conscientes de ello, nos ayudan a llevar una vida más feliz. Veamos cuáles son, para procurar no perderlas:

  • El clima. Es evidente que esto no es mérito nuestro, pero lo tenemos, y nos ayuda mucho más de lo que imaginamos. El sol es el antidepresivo más sano y mejor que existe, el subir la persiana por la mañana y que entre luz, ver el cielo azul, salir a la calle y disfrutar de esa luminosidad y esa temperatura de clima templado, es un lujo que debemos valorar. Ya sé que en el norte llueve, y ya sé que en invierno hace frío e incluso en algunas zonas nieva, pero os aseguro que nada igualable a lo que ocurre en los países del Norte de Europa. El clima también nos hace personas más sociables, al favorecer que salgamos a la calle.
  • Somos acogedores, abiertos y tolerantes. No debemos olvidar que somos una mezcla de culturas y religiones, este país ha sido invadido por romanos, cartagineses, visigodos, musulmanes, suevos, alanos….. y de todos guardamos costumbres, edificios, vocabulario. Tampoco olvidemos que estamos entre los primeros puestos de los países del mundo que más turistas recibe, así que tenemos una gran facilidad para aprender costumbres y chapurrear idiomas para entendernos. En el resto del mundo se nos valora por nuestra simpatía e intento de agradar, no lo perdamos.
  • Tenemos una gran tradición familiar. Siempre hemos respetado a nuestros mayores, los abuelos en nuestra sociedad son muy importantes, no seres lejanos. Igual que los tíos, primos, cuñados….Nos encanta reunirnos todos y cualquier motivo es bueno. Intentamos, a pesar muchas veces de la lejanía, mantener esos lazos, ya sea juntándonos en Navidad, vacaciones, o cualquier otra celebración. Le damos importancia a nuestra familia, es parte importante de nuestra vida, y muchas veces son el gran apoyo en los malos momentos, tanto personales como económicos. Tenemos el ejemplo bien reciente, en esta tremenda crisis que hemos pasado, era la unión familiar y en muchas ocasiones, sólo la pensión de los abuelos, lo que permitió a muchas familias sobrevivir y no hundirse. Mantengamos esta bonita unión, sin que se convierta en una pesada cadena.
  • Somos sociables. Nos gusta el contacto con la gente, nos gusta reunirnos, somos expresivos en nuestras manifestaciones, somos cariñosos, nos gusta el contacto personal. Propiciado por el clima y desde tiempo inmemorial, vivimos mucho en la calle: los niños jugaban fuera de casa, en los pueblos se sacaban incluso las sillas a la calle para hacer la tertulia, preferimos ver un partido de futbol, un programa o cualquier cosa con los amigos para poder comentar…Recuerdo hace muchos años cuando yo venía a Madrid desde Galicia, mi tierra, no tenía móvil ni navegador, ni falta que me hacía. Me sentaba en el autobús al lado de una señora y en cuanto le preguntaba por el sitio al que iba me explicaba perfectamente dónde bajarme, cuánto tenía que andar y si se bajaba conmigo casi me llevaba de la mano. Tenemos una tendencia a comunicarnos, es una gran ventaja.
  • Sentido del humor y creatividad. Pues sí, es algo que nos caracteriza y nos debe enorgullecer. Porque el sentido del humor facilita mucho la vida, reduce el impacto emocional de muchas cosas, evita que nos fijemos sólo en el lado negativo, ayuda a sobrellevar muchos momentos complicados. Esto no implica como a veces alguien puede opinar, que nos tomemos todo a la ligera, sino que tenemos una capacidad de, lo que no podemos cambiar o es inevitable, adornarlo y aligerarlo con humor. Esta capacidad creativa nos sirve para mejorar muchas situaciones, para hacernos emprendedores y para salir adelante en situaciones difíciles.
  • Nos gusta disfrutar de la vida. Trabajamos, aunque el sambenito que arrastremos sea el de que estamos siempre de juerga, pero el trabajo no es el centro o lo único importante de nuestra vida. Nos gusta viajar, disfrutar de la familia o amigos, salir…valoramos nuestro tiempo de ocio como algo importante. Y esto hoy en día forma parte de lo que se considera uno de los pilares de la felicidad: diversificar, y al final como decía Aristóteles, el ocio es lo que nos diferencia del resto de los animales.
  • La dieta Mediterránea. Sabemos comer de manera variada y sana, porque además de tener la suerte de disponer en nuestro país de una riquísima variedad de materia prima alimentaria, ya sea carne, pescado, frutas, verduras…., poseemos el gusto por la buena comida y la buena elaboración. Desde pequeños nuestras madres se empeñaban en enseñarnos a comer de todo .El haberla dejado de lado ha traído consecuencias funestas para nuestra salud.

                                No seré yo la que afirme que en este país todo es perfecto, ni mucho menos, sólo he querido recordar las cosas buenas que tenemos y que la neurociencia reconoce hoy como fundamentales para vivir en equilibrio y felices. Conservémoslas, no nos equivoquemos, no confundamos desarrollo con deshumanización. Como decía Neal Stephenson : “ La sociedad se sostiene sobre cualidades morales. Toda la prosperidad y sofisticación tecnológica del mundo no es nada sin esa base”       

                                       Dra. San Román