El otro día estuve con un amigo que tras once años de los estudios superiores de piano, cinco de solfeo y cuatro de armonía, ha obtenido el Título del Real Conservatorio de Música de Madrid. Como es natural, estaba muy contento, tantos años de sacrificio y esfuerzo habían merecido la pena. Sin embargo, se encontraba algo atemorizado y cauteloso ante su futuro profesional, ya que el sector de la música, como otros tantos sectores, no pasa por su mejor momento, como él siempre explica: “la competencia es brutal, ¿Quién no sabe hoy en día tocar un instrumento?”

En ese preciso momento me vino a la mente una frase que yo había escuchado en innumerables ocasiones de la boca de personas de mi entorno, asiduas a juergas y fiestas: “¿Quién no se coge una cogorza de vez en cuando?”, “¡Pero si todo el mundo se emborracha!”, “¿quien no se ha puesto una “rayita” alguna vez?” “¡Pero si todo el mundo se mete!”

El micro mundo del pianista y el micro mundo del adicto: tan lejos y a la vez tan cerca… Estos dos mundos están distanciados el uno del otro, por lo menos en principio, sin embargo hay un denominador común: los dos perfiles de individuo, ven como normales todo lo que les sucede y les rodea, su cerebro ha llegado a normalizarlo de tal manera que ven como habituales, cercanas, cómodas y fáciles cosas que de ninguna manera lo son.

Los seres humanos tendemos a relacionarnos con las personas que tienen nuestro mismos intereses, por lo tanto nuestro entorno estará compuesto de semejantes, con características y gustos similares a los nuestros, lo que compondrá nuestra vida, nuestro mundo, nuestro núcleo.

En principio esto es normal, sin embargo, no podemos nunca olvidar que nuestras propias experiencias y las de los que nos rodean son un grano de arena en el desierto. Tenemos la obligación de saber que nuestra vida transcurre en el micro mundo que nosotros hemos diseñado. A su vez, cada ser humano crea el suyo, aquel en el que se siente seguro y protegido, aunque no siempre sea el más conveniente.

Por todo esto tendemos a minimizar el mundo y ver como normal, habitual y cotidiano algo que no lo es.

Y sino, ¿como se explica que El Plan Nacional Sobre Drogas en su encuesta bianual arroje estos reveladores datos?:

“El 1,2 % de la población de entre 14 a 64 años, consumió cocaína al menos 1 vez enlos últimos 30 días”. El 98,8 % restante, NO.

“El 19,8 % de la población entre 14 y 64 años, se emborrachó al menos 1 vez en los últimos 30 días”.Y el 80,2 % restante NO.