La Organización Mundial de la Salud desarrolló un sencillo test, denominado Audit, y que es el cuestionario de identificación de los trastornos debidos al consumo de alcohol. Es útil en una doble vertiente: sirve para identificar el consumo excesivo de alcohol como causa de una enfermedad actual y también proporciona una ayuda para identificar el consumo de riesgo o perjudicial y conseguir el cese en él, evitando así las consecuencias perjudiciales futuras.

Me gustaría aclarar los resultados que se obtienen al realizar el test de Audit, para que una vez hecho, sepamos en qué punto está cada uno:

  1. Consumo de riesgo: es aquel que aumenta el riesgo de consecuencias adversas, tanto para el bebedor como para los demás (accidentes, peleas, violencia…), concepto éste muy importante y a tener en cuenta. Este tipo de patrón de consumo es muy importante identificarlo y actuar sobre él, aunque el individuo aún no haya tenido ningún problema.
  2. Consumo perjudicial: es aquel que conlleva ya consecuencias para la salud física o mental. En este apartado incluiremos todas las enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol y que ya hemos tratado en otros artículos: cáncer de estómago, esófago, de boca y laringe; cirrosis hepática y pancreatitis; H.T.A., gastritis, diabetes, daños al feto en mujeres embarazadas, así como empeoramiento de determinados problemas mentales como la depresión. Capítulo aparte por su importancia merece el tema de la adicción al alcohol, consecuencia de diversos factores genéticos y ambientales, pero por supuesto, por el consumo repetido de alcohol.

Por todo ello es muy importante el screening del consumo de alcohol por parte de los médicos como parte de la historia clínica de un paciente, al igual que hoy ya se hace con el tabaco. Ahí entono el mea culpa como profesional; nosotros también hemos caído de alguna manera en la trampa de no darle la importancia debida, al estar también influenciados por la permisividad social que existe en este país ante dicho consumo. Esta información nos permitiría alertar a los pacientes sobre los peligros del alcohol en relación tanto a su enfermedad actual o tratamientos, si los tuviera, o sobre las consecuencias futuras que le podría traer. También serviría para detectar a personas con dependencia al alcohol con la probabilidad de ofrecerles una valiosa ayuda en un momento, cuanto más temprano mejor, de su problema.

Esta medida serviría también para enviar el mensaje a la población de que el consumo de alcohol no es normal” como se considera actualmente. Y que los médicos lo consideramos como lo que es: algo nocivo para nuestra salud por tratarse de un tóxico. Por desgracia, muchas veces ante la pregunta de si bebe alcohol he oído la misma respuesta: “lo normal”. Hagamos pues, entre todos, que ésta ya no sea una respuesta.

Consigamos cambiar esto, el consumo de alcohol no es normal y acarrea consecuencias, y cuanto mayor sea ese consumo, mayor probabilidad de enfermedad. No olvidemos que somos dueños de nuestra salud y esto supone que en gran medida, de nosotros depende como sea ésta. Es evidente que si frecuentemente consumo sustancias que son nocivas para mi organismo, éste terminará pagando las consecuencias.

Así pues, realicemos este sencillo test y si el resultado obtenido nos alerta sobre nuestro consumo, hagamos caso y tomemos las medidas necesarias.

Como decía Schopenhauer: “La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”.

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA