Recientemente hemos podido ver un vídeo que se ha convertido en viral. No vamos a insertarlo en nuestra web, para no darle redifusión. En él, un joven ataca salvajemente mediante una brutal patada a una chica que estaba en la calle esperando en la acera para cruzar.

El Psicólogo Luis Muiño, apoyándose en los estudios de Jean Twenge, concluye en su artículo publicado en el diario El Mundo sobre este tema que “todo puede ser venenoso, depende de la dosis”.

Se refiere a que este acto en sí mismo representa un acto más del egocentrismo de una parte de la juventud falta de valores abanderada como “Generación Yo”, apoyada en una “cultura basura” en la que prima más el ego que el esfuerzo. Apela a la necesidad que tienen algunos menores y jóvenes de exhibir y compartir, vía telefonía y redes sociales, todo lo que hacen incluso aquello que es denigrante.

 Subrayo la totalidad de su análisis, que me parece realmente interesante, pero yo en este artículo voy a analizar otro aspecto que también me parece sumamente interesante: ¡¡¡ el chico estaba bajo los efectos del alcohol !!!

No sabemos, ni sabremos, si este chico se hubiera atrevido a cometer este acto si su Sistema Nervioso Central no hubiera estado desinhibido por los efectos del alcohol. Lo que sí está claro es que el alcohol ha sido un “facilitador” para que este individuo llevase a cabo su conducta.

Probablemente el efecto alcohólico haya desencadenado en este chaval la idea de cometer esta barbarie, potenciándose así algún aspecto desadaptativo de su personalidad:

* Baja Autoestima

* Miedos / Inseguridades

* Falta de Control Emocional

* Egocentrismo

* Ansiedad

* Negativismo

* Falta de Control de Impulsos

* Intolerancia a la Frustración

* Necesidad de Aprobación

* Falta de Amor

* Etc.

Si estos dos aspectos, alcohol y trastornos emocionales, los analizamos en el caldo de cultivo social en el que nos sitúa muy acertadamente mi colega L. Muño, el resultado es una bomba de relojería como la que nos ha explotado viralmente en la cara con este vídeo.

Yo le daría una patada, para empezar, al alcohol y luego ya iría tratando de resolver preventiva y terapéuticamente todo lo demás, pero con el alcohol de por medio es muchísimo más difícil. 

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA