Ésta parece ser una asociación que se creía casi indeleble durante mucho tiempo y que, según leemos en el artículo de EL PAÍS era el problema que Madonna tenía con el alcohol. Era algo que pertenecía al ideario popular, por la falsa creencia de que las drogas estimulan la creatividad. En otros artículos hemos visto que esto no sólo no es así, sino todo lo contrario y sobre todo, en el caso de una cantante de éxito como Madonna y con el tipo de conciertos que realiza, y el gran número de ellos, sería imposible. Veamos porqué:

1- Cualquier tipo de droga, y en este caso concreto el alcohol, afectaría a su capacidad de concentración, memoria y movilidad. Madonna, no olvidemos, realiza unos conciertos en los que no sólo canta, sino también baila, necesitando para ello una coordinación que en el caso de una persona bajo los efectos del alcohol y dado la duración de sus conciertos sería imposible.

2- No olvidemos la edad de la cantante, 57 años, así pues no es ninguna jovencita. Sin embargo, mantiene un ritmo de actividad física impresionante, y no sólo me refiero a sus conciertos y giras, con los desplazamientos continuos que conllevan, sino a los disciplinados ensayos que suponen como preparación previa. Esta disciplina y estado físico sería impensable en alguien afectado por una adicción al alcohol.

3- Hubiera sido casi imposible que en todos los años que lleva actuando, no olvidemos su larga trayectoria de más de treinta años, no se la hubiera visto en algún momento mal en algún concierto o incluso hubiera habido que cancelarlos. Sin embargo, no ha sido así y esto repito, sería imposible si tuviera un problema con el alcohol, puesto que debemos recordar que no somos nosotros los que controlamos las drogas, sino son ellas las que toman el control de nuestras vidas, convirtiéndose en lo primero y relegando, en muchos momentos, las cosas verdaderamente importantes a un segundo lugar.

4- No debemos confundir el ser una persona transgresora o “no convencional” como puede ser, aparentemente, Madonna, con el consumo de drogas. Se puede no estar de acuerdo con las normas establecidas socialmente, o simplemente ser diferente a lo que se espera sin, por ello, necesitar tomar ninguna sustancia para envalentonarme, que es lo que cree la mayoría. Es simplemente, una cuestión de confianza en uno mismo, no de drogas.

5- Es evidente, según sus propias palabras, Madonna ha encontrado la sensación de bienestar momentánea que provocan las drogas en algo más duradero: sus hijos. Esta es una de las mejores fuentes de felicidad, la mejor droga como ella dice, el amor de las personas que quieres. Y es también el mejor motor para seguir adelante, para superar los momentos de debilidad que se puedan tener y para entender cuál es el lugar que tienen que ocupar las cosas en el ránking de tu vida.

Si tenemos claro que el amor en todas sus formas, el donde pongamos nuestras expectativas de vida, el hacer las cosas por nosotros mismos y no buscando el beneplácito de los demás, el ser agradecidos y el tener ilusiones son las bases en las que debemos sustentar nuestra vida, entenderemos que las drogas no tienen cabida en ella. Nadie que esté verdaderamente satisfecho con lo que ha construido en su vida quiere nada que altere o estropee su mundo, no necesita sentirse bien a costa del consumo de drogas, tiene otras mil cosas que le provocan ese efecto, pero más duradero y satisfactorio. No olvidemos que, como decía Henry Van Dyke:

“La felicidad es interior, no exterior, por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”.

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA