El otro día, nuestro Director el Dr. Javier Díaz Mediavilla, compartía en Facebook un desolador vídeo, que en un principio juzgué como terrorífico e incluso delictivo (Pinchar para verlo). En él se podían ver un par de muchachos que apenas habían cumplido los 5 o 6 años, en una celebración de un pequeño pueblo de Perú, completamente ebrios. Tanto, que no podían tenerse en pie y tropezaban y rodaban por la arena del deprimido poblado, mientras eran jaleados y aplaudidos por sus mayores entre risas y chanzas, los cuales se habían encargado previamente de obligarles a beber los licores como parte de la diversión de la fiesta, bufones usados al antojo de sus padres, tíos, vecinos…, como si fuera inocente drogar con alcohol a dos menores, niños que ni siquiera han alcanzado la edad de tener “uso de razón”.

Lo que en principio me pareció el comportamiento de unos monstruos insensibles y carentes de escrúpulos, me hizo en seguida replantear mi juicio y recordar como era mi infancia y la España de cuando yo era niña, de como era su tolerancia al alcohol y recordé enseguida con asombro que cuando yo contaba con 7 u 8 años, mi vecina mojaba el chupete en cerveza para que su bebé llorón se durmiera antes y con mayor facilidad, como en Navidades o bodas, los padres permitían a los menores brindar con cava, como a mi amiga Covadonga su madre, cuando ella tenía 12 años, le daba una copa de coñac para mitigar los terribles dolores de la menstruación, como era muy gracioso hacer una foto al más pequeño de la casa con un cigarro entre sus labios o como muchísimos adultos conducían después de unas cañas o peor, borrachos perdidos, sin consecuencias legales, aunque si trágicas consecuencias tal y como arrojan las cifras de la DGT.

Todas estas conductas a día de hoy, además de ilegales, son reprobadas por la mayor parte de la sociedad. Sin embargo, este cambio de conciencia colectiva, no ha sido fruto de la casualidad, del azar o la magia. Durante décadas, desde la comunidad científica y recogiendo el guante las autoridades, han puesto en marcha campañas y han activado estrategias para explicar que el alcohol es una peligrosa droga y mucho más si se empieza su consumo desde la infancia. Según la Agencia antidrogas española, 1 de cada 5 menores que beben durante la niñez o adolescencia se convertirán de adultos, en bebedores problemáticos o alcohólicos crónicos. Estamos desde este blog, hartos de explicar que la adicción al alcohol o cualquier otra droga, es una consecuencia de problemas emocionales previos, lo cual significa que si tu has bebido desde niño, tú cerebro recordará que una manera de paliar los momentos adversos, que a todos se nos presentan en momentos de nuestra vida, será acudiendo a beber alcohol para anestesiar la pena.

Ha sido importante el cambio que ha sufrido España respecto a la tolerancia hacia el alcohol, desde luego, sin duda ha sido beneficiado por el aumento del grado de educación intelectual y afectiva de los españoles, unida al notable impulso de la capacidad económica de sus habitantes, que han logrado “desnormalizar” el consumo constante y sobre todo la protección de la infancia respecto al mismo. Pero todavía queda mucho camino por andar, siguen existiendo reprobables conductas que es necesario erradicar desde la formación intelectual y el uso del sentido común.

 

  1. Beber delante de menores o llegar a casa bajo sus efectos: El cerebro de un niño, completamente alerta a la recepción de estímulos ajenos, va a absorber como una esponja, como tu estado de ánimo va cambiando conforme bebes un líquido amarillo con espuma por arriba y vas estando más contento y risueño, eso lo va a asociar por necesidad a que ese brebaje que ingieres es inocuo y no sólo eso, si no que es hasta bueno. Lo mismo pasará con los olores que desprenderá tu aliento y los poros de tu piel, cuando llegues a casa bajo sus efectos.
  2. Uso de Champín o licores sin alcohol: Con ellos estás haciendo a un niño partícipe del ritual del alcohol y eso muy peligroso. El va a asociar la necesidad de consumir una bebida diferente cuando hay que celebrar algo y empezará desde niño a ser aleccionado para consumir en fiestas, asociándolo a la necesidad de la permanente omnipresencia de un habitual invitado, el alcohol
  3. Jóvenes que asocian, prestigio social para la integración del grupo con el alcohol: “Si no te pillas un moco de vez en cuando eres un pringado”, “alguien que no bebe nada, no es de fiar”, ” Periquito es un crack y un cachondo, se pone hasta las trancas”. Todos hemos escuchado alguna frase de estas o incluso cuando teníamos 18 años las hemos pronunciado, viéndolo ahora desde la lejanía, como una auténtica barbaridad.
  4. Tolerar que sea necesario beber en una comida de trabajo, en tu horario laboral para “no quedar mal”:  Este comportamiento, durante décadas ha sido la tónica general sobre todo en el ámbito de la empresa y de los negocios. No hay ningún contrato que te “obligue” a beber en horario laboral, es incluso una vulneración de tus derechos contractuales como trabajador, esa frecuente práctica no escrita debería ser erradicada y hasta llegarse a ver mal su práctica.

Lo más curioso es que pese a que España ha mejorado mucho en sus índices de alcoholismo y drogodependecia en los últimos años, siguen existiendo muchas personas que ante la pregunta, ¿cuántas drogas conoces?, mencionan 6 o 7, pero se les olvida nombrar el alcohol o el tabaco, quizás porque al ser legales no se tienden a ser consideradas como tal. Debemos recordar, que la cocaína y la heroína también fueron legales en algún momento de nuestra historia, pero éste es otro debate que dejamos para mejor ocasión.

Aprovecho para pedir perdón por redactar el artículo en género masculino, los que leéis de vez en cuando lo que escribo, de sobra sabéis que no me gusta hacerlo, pero literariamente quedaba muy denso y farragoso escribirlo con arrobas o incluyendo los dos géneros a cada verbo, adjetivo o sustantivo y la verdad sea dicha, no me he atrevido a hacerlo en femenino, ¿quedan décadas también para eso?.

 

Virginia López Bello

Coordinadora Centro Médico AUPA