FAMOSOS ALCOHÓLICOS

Sería muy larga la lista de todos los personajes conocidos y que en su ámbito adquirieron fama y reputación, que han tenido problemas con el alcohol. Os nombraré sólo a algunos, tanto españoles como extranjeros: Concha Velasco, Daniel Dicenta, Junior, Ortega Cano, Ben Affleck, Melanie Griffith, Kate Moss, Charlie Sheen, Gerard Depardie, Robin Williams, Stephen King, Jamie Lee Curtis, Mel Gibson, Anthony Hopkins, Eminem, Ernest Hemingway, Ian Fleming, Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Brad Pitt, Dostoyeusky, Caravaggio, Modigliani, Touluse-Lautrec, Rubén Darío, Michael J. Fox, Johnny Depp, Alec Baldwin, David Hasselhoff…..y así podríamos continuar en una lista, por desgracia, mucho más amplia.

Os preguntaréis qué busco al proporcionaros esta lista. Dos cosas creo que muy importantes:

1-Ahuyentar el estigma que pesa sobre las personas alcohólicas. Los adictos al alcohol son personas normales con una enfermedad. El prototipo no se corresponde con ninguna clase social, educación, posición económica o éxito o fracaso en la vida. El ideario popular relaciona la idea de alcoholismo con el del vagabundo tirado en la calle con un cartón de vino. Cuánto daño ha hecho esto, cuánto sufrimiento y vergüenza en el adicto al reconocerse como alguien que tiene un problema con el alcohol, al cargar, además de con el problema, con la amenaza del rechazo social o del etiquetado como “borracho” o “ borracha”, todavía pero en este último caso, al vivir todavía en un país con muchos conceptos machistas. Cuánta ocultación, cuánto secretismo, cuánta mentira rodea el hecho de tener una adicción al alcohol: la familia no lo cuenta, el afectado inventa historias para justificar su asistencia a una terapia o el simple hecho de no beber en una fiesta o reunión. El adicto no es un fracasado, es un enfermo. El alcohólico no termina siempre tirado en una acera, se puede salir, se puede curar, puede recuperar su vida, puede ser feliz, sólo tiene que tratarse, como cualquier otro enfermo.

2-Aumentar la información sobre lo que es la adicción al alcohol, para aumentar el número de personas que busquen ayuda sin esperar a que produzca algún daño, como ocurre en la actualidad en la mayoría de los casos, en que la mayoría acuden por haber tenido problemas laborales, de salud o familiares. En un país tan permisivo y tolerante con el hecho de beber alcohol como este, es muy difícil que alguien reconozca pronto que tiene un problema: todo el mundo bebe, cualquier motivo es bueno para celebrarlo con alcohol, beber se considera imprescindible para divertirse y cualquier hora y día es bueno para hacerlo, si no bebes eres un tío raro y si bebes mucho eres un “juerguista”. Sólo el entorno más cercano convive con la realidad, conoce lo que se esconde detrás de la careta del personaje divertido, sólo ellos sufren las consecuencias que sobre el carácter tiene, sólo ellos observan con enorme dolor e impotencia, la destrucción física y moral de su ser querido. El resto sólo es consciente muy tarde y a veces, ni siquiera eso. Cuantas veces viene amigos de los pacientes a Aupa, y reconocen no haberse dado cuenta del problema, al final era otro más a emborracharse, como el resto.

Por eso, os pediría que repasarais la lista. Todas son personas “normales”, tienen amigos, dinero, fama y muchísimo éxito en su trabajo. Muchos incluso, os asombrareis al leer alguno de esos nombres. Son triunfadores: pintores, escritores, actores, modelos, cantantes, actrices, toreros….de todas las profesiones, reconocidos a nivel profesional. No tienen cuernos ni rabo, nada os daría una pista sobre su enfermedad si los observáis. Sólo si convivierais con ellos podríais saberlo. Por tanto, seamos más flexibles en nuestros conceptos, procuremos alejarnos de ideas anticuadas que sólo son fruto de la ignorancia que sobre este tema hay, aprendamos que igual que si me duele mucho la cabeza voy al médico a ver si es normal, si bebo mucho o si alguien cercano me dice que no es normal mi relación con el alcohol, no dude en acudir a los profesionales expertos para consultarlo. La adicción, como cualquier otra enfermedad, no hace distinciones de ningún tipo, no importa que seas muy listo, muy guapo, muy rico, muy educado o de muy buena familia, o todo lo contrario. Por eso, si tienes alguna duda sobre tu propio consumo o sobre algún familiar, recuerda que más vale prevenir que curar, más vale llegar pronto que tarde, no lo pienses, consúltalo y sal de dudas. Me gustaría terminar recordando una estrofa de ese precioso poema de Mario Benedeti, que creo que lo expresa de la mejor manera posible:

“No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

Liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas, que la vida es eso,

Continuar el viaje, perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo”

Dra. San Román