¿Dónde está la delgada línea que separa el uso moderado del alcohol del abuso y, en un espacio corto de tiempo, la dependencia?

Nadie lo sabe. Podríamos compararlo con subir unas escaleras con “sorpresa”. Hay un escalón (y no es el mismo para cada persona) en el que se esconde una trampa fatal, cuando se llega a él no hay vuelta atrás, se ha desarrollado la enfermedad del alcoholismo y ya no se puede bajar un peldaño para “seguir bebiendo como los demás”.

Siempre os hablamos de la hipocresía y permisividad de la sociedad con respecto al alcohol. Y cómo es precisamente la sociedad quien nos plantea este juego atroz. El alcohol está presente en prácticamente todos los eventos y celebraciones. No se concibe una reunión sin el hecho de beber alcohol.

España es un país demasiado permisivo con este tema, como ya os contamos, en el que hay un bar por cada 165 habitantes.

Por desgracia, el bebedor social es una figura “divertida” y bien vista en nuestra sociedad. La mayoría de las personas socializan bebiendo y les parece divertido aquel que se pone “gracioso” con una copita de más y condenan sin piedad al que, sin tener ninguna culpa, se convierte en un adicto y en esos actos sociales se vuelve patético (por nombrar sólo una de las consecuencias menores).

“Beba con moderación. Es su responsabilidad” rezan los mensajes publicitarios que anuncian bebidas alcohólicas.  Cuestionemos esta oración: ¿es capaz todo el mundo de beber moderadamente? ¿A quién no se le ha ido de las manos en mayor o menor medida alguna vez? ¿Somos responsables de controlar una sustancia que una vez que fluye por nuestra sangre altera nuestra capacidad de pensar correctamente?

La respuesta es no. Es mejor no jugar a este juego.

Pero queremos hacer un planteamiento positivo de este tema tan complejo. Una vez que hemos demostrado que la persona que tiene un problema con el alcohol o con cualquier tipo de droga no es en absoluto culpable de su situación podemos asegurar también que tiene solución.

Es vital que la persona pida ayuda y con un tratamiento adecuado y la información correcta (y no los mensajes confusos que nos ofrecen en muchas ocasiones) existe una salida feliz. Y esta es, la recuperación de esta persona y el inicio de una vida sana y sin drogas.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte. ¡¡Feliz Vida Nueva!!