“La Organización Mundial de la Salud acaba de certificar que España goza de la mejor esperanza de vida y salud de Europa, pero que el consumo de alcohol —junto al sobrepeso y el tabaquismo— puede poner en peligro ese dato”.

¿Sabíais esto? ¿Preocupante verdad? Es cierto que la tendencia a llenarnos de información y de estadísticas es, a veces, confusa y excesiva pero es nuestro deber como ciudadanos que ejercen su derecho a sacar sus propias conclusiones y actuar en consecuencia con la mayor libertad posible, ser responsables e intentar saber en qué medida nos afecta qué cosa. Recientemente, nos han anunciado en todos los medios otro comunicado de la OMS sobre los peligros de comer carne procesada. No estoy cualificada para opinar sobre el revuelo que se ha armado con esta noticia y su auténtico alcance. Pero sí lo estoy para reflexionar sobre el anterior dato de la OMS que os destacaba sobre el consumo de alcohol y considero que entraña un peligro muchísimo mayor que hacer un consumo moderado de carne roja.

Veamos. En España hay un bar por cada 165 habitantes. Según la encuesta del Plan Nacional sobre Drogas 2015 el consumo de alcohol se sitúa en 11,2 litros por persona y año, casi el doble de la media mundial y por encima de la europea (10,9). Más de un 30% de la población reconoce no beber alcohol, sin embargo, muchos españoles tienen un consumo de alcohol muy preocupante.

Estos datos provienen de un interesante artículo de El País que lleva como título “Beber como españoles”. En él se explica cómo uno de los problemas fundamentales es el elevado consumo de alcohol aceptado socialmente y no percibido como nocivo. El alcohol está presente en prácticamente todos los eventos. Es normal beber en celebraciones, comidas de negocios, sucesos tristes, eventos deportivos, fiestas patronales… No se concibe una reunión sin el hecho de beber alcohol y el resultado es la bajísima percepción de riesgo y más de un millón y medio de españoles en situación de peligro.

Cuando se pregunta a alguien cuánto bebe, es frecuente que la contestación sea: “lo normal”. Y esta es una frase tan polémica como tramposa. ¿Qué es normal? Quizá podríamos afirmar que no existe nada ni nadie normal sino no lo suficientemente conocido. Por tanto, vamos a medir esta supuesta normalidad para poder opinar sobre ella.

Teniendo en cuenta que el consumo de alcohol no es lineal sino que depende de la edad, el peso, el género, la ingesta de comida y otros factores psicológicos, en medicina se utiliza la Unidad de Bebida Estándar (UBE) equivalente a 10 gramos de alcohol para cuantificar la ingesta y valorar sus consecuencias.

El vino o la cerveza equivale a 1 UBE y el whisky y otras bebidas de graduación similar equivale a 2 UBE. La OMS considera consumo de riesgo la ingesta semanal de 28 UBE en hombres y 18 en mujeres. Si es consumo diario 4 UBE en hombre y 2,5 en mujeres. Que cada cual saque sus conclusiones.

Y al margen de estas cifras, lo que llama la atención es la permisividad con la que se acepta un tóxico que pone en peligro nuestra salud y la alegre asociación “alcohol = diversión” que gran parte de la población comparte.

Seamos serios para divertirnos.

El ser humano tiene un cerebro prodigioso y un cuerpo lleno de energía para disfrutar de la vida con una creatividad sin límites.

El único límite: nuestra salud.

Marta Blázquez

Terapeuta Centro Aupa