A lo mejor nuestro médico nos ha dado un aviso sobre las consecuencias que nuestro estilo de vida poco saludable ya está teniendo en nuestro organismo: tabaco, alcohol, comida rápida, sedentarismo… 

Si es así, lo inteligente es ponerse a ello e intentar cambiar una manera de vivir que no está funcionando. Si decidimos reinventarnos, el alcohol sería probablemente el primer asunto a resolver.

Además, según ha publicado El País, los expertos afirman que:

Dejar el alcohol durante un mes beneficia la vida sexual

El consumo de alcohol, sea cual sea la cantidad, tiene consecuencias negativas en nuestra salud sexual como indica en el artículo el urólogo Ignacio Moncada:

“En bebedores crónicos, afecta a la conducción del impulso nervioso y produce una neuropatía que dificulta la erección. En las borracheras (consumo agudo), el alcohol es un depresor del sistema nervioso central y produce menos erección y menos respuesta sexual”.

Yo, además, quisiera hacer un especial énfasis en el hecho de que, sea cual sea su dimensión, una “resaca”es un atentado contra nosotros mismos, un signo del poco respeto que nos tenemos al ser capaces de envenenar nuestro cuerpo con un tóxico.

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Si no sufrimos ningún tipo de abuso o adicción, esta microdecisión de dejar el alcohol por un mes puede ser relativamente fácil. Pero si tenemos algún problema con el alcohol, lo más sensato es solicitar ayuda profesional para abordar la macrodecisión; de la misma forma que si queremos aprender un idioma será mejor opción apuntarnos a una academia o contratar los servicios de un profesor particular que estudiar el idioma de forma autodidacta.

Si hemos decidido dejar el alcohol por un mes y hemos podido disfrutar estos treinta días de los beneficios de mantenernos abstinentes… ¿Por qué no continuar con la decisión que nos ha ayudado a ser un poquito o “un muchito” más felices?

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA