A la hora de afrontar que necesitamos un tratamiento contra la droga debido a una adicción, a veces nos cuenta mucho empezar, dar el primer paso, pedir ayuda. En ocasiones son nuestros familiares y amigos, tanto de manera directa como mediante un mediador profesional, quienes nos ayudan a tomar la decisión. A veces incluso es necesario realizar un rápido test para desmotrarnos que tenemos un problema.

En una de las sesiones de creatividad que se llevan a cabo de forma habitual en Centro Médico AUPA, estábamos jugando a hacernos unos tatuajes con tinta lavable, tratando cada participante de plasmar en su piel aquello que le parecía importante.

Uno de los miembros de aquella reunión se tatuó la frase: “el principio es la mitad del camino”. A todos los integrantes de aquella sesión nos dio mucho que pensar: ¿cuántas cosas dejamos de hacer en nuestra vida simplemente por no arrancarlas?

Si pensamos un poco sobre ello, nos daremos cuenta enseguida que cuando hemos de tomar una decisión en nuestra vida, más o menos importante, siempre nos debatimos entre las ganas de hacerlo y la vaguería y/o el miedo que sentimos por simple hecho de pensar en hacerlo.

Las respuestas a situaciones cotidianas de esta índole, a la que nos enfrentamos cada día, tienen una explicación neurobiológica: siendo muy reduccionistas, podemos decir que en nuestro cerebro hay dos fuerzas que, en la toma de decisiones, operan antagónicamente; nuestro Sistema Límbico se encarga de hacernos ahorrar energía, de que tengamos miedo a arrancar… esto es, nos hace vagos y temerosos; nuestra Corteza Cerebral tira de nosotros hacia la acción, con tensión creativa, manejando muchísima información que, bien gestionada, hará que solventemos esos miedos y superemos también nuestra vaguería.

La RAE define “procrastinar” como “diferir, aplazar”. Todos somos procrastinadores, lo que hemos de conocer cada uno de nosotros es en qué grado o con cuanta intensidad, frecuencia y duración procrastinamos, porque cuando hemos de tomar una decisión tan importante en nuestra vida como ponernos en manos de profesionales porque padecemos algún tipo de conducta adictiva… procrastinar nos puede hacer muchísimo daño.

Me pregunto quién fue el inconsciente que inventó la función “snooze” de nuestros despertadores, que alimenta nuestra tendencia procrastinadora cada mañana. Si sabemos que nos tenemos que levantar, hagámoslo ya… para tomar esa ducha vital sin prisas, para desayunar sin agobios y afrontar el mejor día de nuestras vidas… cada día.

Y ahora llevemos esta misma filosofía a decisiones tan importantes como empezar un tratamiento terapéutico para superar una adicción como medio para reinventarnos y cambiar nuestro estilo de vida… en definitiva, para ser felices…

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