“Me gasté en apuestas 130.000 euros de la indemnización de mi padre”

EL PAÍS asiste a una terapia para jóvenes ludópatas: veinteañeros enganchados a las apuestas deportivas, la ruleta y el bingo electrónicos y el juego online.

Recientemente hemos leído un artículo en El País en el que se pone de manifiesto el preocupante incremento de casos de ludopatía en jóvenes españoles.

La incidencia de la ludopatía en el mundo varía ampliamente de unos países a otros (también en función de los criterios clínicos que se empleen para definir el trastorno), aunque suele oscilar entre el 0,2% y el 5%. En Noruega afecta a uno de cada 500 individuos, frente a uno de cada 20 en Hong Kong. En España, los últimos estudios apuntan al 2-3% de la población general, con un preocupante ascenso de casos en la adolescencia, como expone este artículo.

“Hace siete años, la mayoría de la gente que venía a pedirnos ayuda tenía entre 28 y 35 años. Ahora ese perfil ha bajado de los 18 a los 25 y muchos empezaron siendo menores”, asegura Juan Lamas, director técnico de la Federación Española de jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR).

La ludopatía debemos entenderla como la segunda fase que precede a una primera denominada “fase de ganancia”. Poco a poco se va generando ilusión de control, ideas irracionales de “suerte personal”, familiarización con frecuencias relativas de ganancias, van apareciendo las denominadas “falacias del jugador” que tienen que ver con sesgos cognitivos de probabilidad, el “perder por poco” (un ludópata nunca pierde, casi gana), supersticiones, el eurístico de disponibilidad (los estímulos externos asociados a las ganancias… luces, sonidos, etc) que generan una huella de memoria muy potente en el jugador…

En una segunda fase es cuando se desarrolla la adicción propiamente dicha. Uno de los síntomas principales es lo que en clínica denominamos “la caza” (el paciente juega para recuperar lo que ha perdido y para “callar bocas”). Pero hay otros síntomas, conductas y variables asociadas: “el escape” (se imagina a sí mismo siendo una persona diferente, respetada, y sigue jugando para conseguirlo), la activación fisiológica/dopaminérgica (“mientras estoy jugando no sufro”), el modelado (una alta prevalencia de adictos hijos/familiares/allegados de adictos) y la mentira (asociada a cualquier adicción, pero en la ludopatía es especialmente destructiva).

Chema se enganchó a la ruleta electrónica de los salones recreativos, donde se dejó 20.000 euros en seis años: de los 18 a los 24:

“Al principio jugaba con mi dinero. Cuando se acabó empecé a robar en casa”

La plasticidad neuronal del adicto ha de cambiar con la ayuda de una terapia especializada diseñada ad-hoc para él, para que sus circuitos neuronales asociados al juego se anulen operativamente mediante el aprendizaje de una nueva forma de vivir más adaptativa, saludable y feliz.

Todo el Equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte… ¡¡¡Feliz Vida Nueva!!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA