La ludopatía es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lo recoge en su clasificación internacional de enfermedades en el año 1992.

Sin embargo, no fue esta la primera vez que a nivel profesional se reconocía como entidad nosológica de salud mental, ya la Sociedad Americana de Psiquiatría ( APA) lo incluye por primera vez en 1980 en su Manual Diagnóstico y Estadístico de trastornos mentales (DSM II) definiéndolo como juego patológico e incluyéndolo como una categoría dentro de los trastornos del control de impulsos.

Sabemos que en una conducta adictiva confluyen cuatro elementos: fuerte deseo, falta de capacidad para detener la consulta, angustia emocional cuando no se hace la actividad y, por último, persistencia en la conducta (Gossop, 1984), así que entenderemos que la adicción al juego encaja perfectamente en este esquema.

¿En qué consiste ser ludópata? Esta es una enfermedad adictiva en la que el sujeto es empujado por un abrumador e incontrolable impulso de jugar. El impulso persiste y progresa en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales de los que dispone la persona.

Las últimas evidencias indican que en el juego patológico se observan, al igual que en las adictos a una sustancia química, menores niveles de norepinefrina, sustancia que se secreta normalmente en situaciones de estrés o amenaza, de modo que los jugadores patológicos jugarían para elevar sus niveles.

También se ha visto con técnicas de neuroimagen que “ las recompensas en metálico en un ambiente que reproduce un ambiente de juego produce una activación similar a la que se observa en un adicto a la cocaína recibiendo su dosis., según el Dr. Breiter.

Las deficiencias de serotonina también pueden contribuir a una conducta compulsiva, en la que podríamos incluir el juego patológico.

Síntomas de la ludopatía

Según el DSM-IV, para poder diagnosticar a una persona de juego patológico ha de cumplir, al menos, cinco de los siguientes síntomas:
1-Preocupación. El sujeto tiene pensamientos frecuentes sobre experiencias relacionadas con el juego, ya sean presentes, pasadas o producto de la fantasía.
2-Tolerancia. El sujeto requiere mayores o más frecuentes apuestas para experimentar la misma emoción.
3-Abstinencia. Irritabilidad y ansiedad asociada al intento de dejar de jugar.
4-Evasión. El sujeto juega para mejorar su estado de ánimo o evadirse de sus problemas
5-Después de perder dinero en el juego, se vuelve otro día para intentar recuperarlo.
6-Mentiras. El sujeto intenta ocultar las cantidades destinadas al juego mintiendo a su familia, amigos o terapeutas.
7-Pérdida de control. Intentos fracasados de controlar el juego.
8-Se cometen actos ilegales como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para financiar el juego.
9- Se arriesgan o se pierden relaciones personales significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales debido al juego.
10- Recursos ajenos. Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

Ludopatía: Algunas cifras

Un estudio de la Comisión para el juego del Reino Unido concluyó que, aproximadamente, el 0,6% de la población adulta tenía problemas con el juego. En Estados Unidos, se calcula que es alrededor del 1%, unos dos millones de personas. Mención especial merecen los adolescentes, entre los que el tanto por ciento oscila entre el 4 y el 7%.

De cualquier manera, no debemos olvidar que aunque el tanto por ciento no parezca a simple vista muy elevado, representa a un número importante de afectados, con los problemas que acarrea para ellos, sus familias y otras personas, así como para el sistema sanitario, especialmente para la asistencia en salud mental.

¿Cómo saber si soy ludópata?

– Si has empezado a jugar, no aumentes la apuesta, ni el número de jugadas, ni el tiempo que dedicas a jugar. Si estás haciendo alguna de estas cosas, es peligroso.
– Si apuestas más de dos veces o juegas más de 15 minutos a la semana, recuerda que el 40 % de los que hacen eso acaban teniendo problemas con el juego.
– Si has vuelto a jugar, habiéndote propuesto que lo dejarías, no te avergüences ni te culpabilices . Tienes una adicción, una enfermedad crónica, y lo único que debes pensar es en pedir ayuda.
– Si el juego afecta a tu carácter y te vuelves más agresivo e irritable, o en peor persona.
-Negación. Si pese a lo que los demás te digan que eres ludópata, te empeñas en negarlo. Intenta pararte un segundo a pensar si no tendrán razón.

Si te encuentras en cualquiera de estas circunstancias, PIDE AYUDA. Confía en las personas que te quieren y acude a un centro especializado en tratamiento de adicciones . Debes confiar en tu familia y en los profesionales, escondiendo y engañando no se sale del problema, sólo haciéndole frente saldrás de él. Por muy culpable y hundido que te sientas debes entender que el proceso de adicción al juego es un aprendizaje imperceptible y complejo, en el cual son susceptibles de caer todo tipo de personas.

En Centro Médico Aupa nuestros terapeutas te ayudarán a entender tu problema y , sobre todo, a solucionarlo. Ante la mínima duda, no dudes en consultarnos.