Es fácil y frecuente ver cómo en muchas ocasiones determinados artistas, deportistas o modelos, que son ricos, tienen reconocimiento profesional y muchas mujeres y hombres dispuestos a practicar sexo en cualquier momento o lugar, desarrollan problemas con el alcohol, la cocaína, la bulimia, la anorexia, el juego patológico, el sexo compulsivo o cualquier otro trastorno de conducta. Son famosos adictos a las drogas, que sufren enfermedades relacionadas o que simplemente sufren una dependencia a algo nocivo.

Algunos de ellos comienzan jóvenes, sin demasiada formación intelectual y creciendo entre adultos. Mucha gente depende de ellos económicamente y sus fans lo hacen emocionalmente. Otros alcanzan el éxito de manera tardía y se ven abrumados por el brutal cambio que pegan sus vidas, su anonimato se queda atrás: la imagen que los demás tenían de ellos y la que tienen ahora cambia radicalmente.

¿Por qué si tienen éxito son adictos?

Los consumidores de sus productos exigen después de una gran obra, canción, película, o partido, otro que los supere, por lo que todas estas exigencias descomunales generan una ansiedad y un estado de estrés crónico que hacen que, de manera inevitable, derive en desequilibrio.

Estas situaciones van a articularse como verdaderos factores de riesgo para contraer una adicción.

¿Dónde queda la búsqueda de aspectos vitales para la conservación del equilibrio humano, para alguien que sólo desarrolla su actividad laboral?

Todos los trabajos acaban atrapados en el saber hacer de quien los realiza, por lo que desparece la ilusión en el momento en el que se dominan, surgiendo rápidamente la monotonía y el aburrimiento. Es por esto que debemos sumar a nuestro propio trabajo, que sirve en ocasiones sólo para ganar dinero, ingredientes propios, necesarios para el ser humano como son la ilusión, la creatividad, la intelectualidad, la empatía… Y los famosos no son ajenos a esto, por lo que el convertirse en adictos es algo que puede pasar.

La clave está en sumar actividades reconfortantes a nuestra vida, que evitarán los factores de riesgo para contraer una adicción. Practicar deporte, pintar, aprender a tocar un instrumento, colaborar en alguna asociación de manera altruista, no perder ni una sola oportunidad para amar, jugar, reír, compartir, vivir…. todo eso nos hará sentirnos bien con nosotros mismos, satisfechos y equilibrados, por lo que no necesitaremos ningún otro elemento artificial externo.

Los seres humano, nos alimentamos de amor y satisfacción en la realización de cualquier actividad, basada en nuestro esfuerzo. El resto de las cosas son secundarias, terciarias e incluso cuaternarias.

Lo verdaderamente importante es no perder la ilusión de vivir, para así conservar nuestro equilibrio. De esta manera, sabremos lidiar con nuestros miedos, frustraciones e inseguridades y como consecuencia lograremos sacarle el mayor partido a la vida