Hace unos días hablábamos sobre las causas de una adicción y los motivos por los que alguien puede convertirse en adicto. Este proceso no se produce en un día sino que va evolucionando gradualmente y atraviesa distintas etapas:

– La conducta produce bienestar y es gratificante.
– Aumentan los pensamientos relativos a esa conducta en momentos en los que no se está realizando.
– Cada vez es más frecuente y se pierde interés por otras actividades que antes eran gratificantes.
– Se siente un deseo intenso de realizar la conducta, anticipando la sensación de bienestar.
– Se niega que la conducta empiece a estar fuera de control.
– Comienza a tener consecuencias negativas y la persona se justifica, miente o resta importancia a sus actos.
– Empieza a aparecer conciencia del problema y hay intentos fallidos de solucionarlo.
– La conducta o consumo se lleva a cabo para reducir el malestar de la persona y ésta comienza a ver afectado su carácter (irritabilidad, escaso manejo de habilidades sociales, nerviosismo) y para resolverlo recurre a la droga o conducta patológica.
– La persona ha automatizado la conducta y no tiene control sobre ella. La adicción da la cara y es necesario ponerle remedio.

Hasta hace relativamente poco la adicción se consideraba un vicio. Hoy en día, afortunadamente, sabemos que es una enfermedad y que no sólo es necesaria la fuerza de voluntad para superarla. Lo aconsejable es, en primer lugar, no sentirse culpable, buscar información y si la situación lo requiere, llevar a cabo un tratamiento que permitirá a la persona conocerse mucho mejor, recuperar su vida y vivirla en equilibrio. Para ello, en nuestro centro de adicciones de Madrid contamos con el mejor equipo de especialistas para asesorarte en durante todo el proceso de recuperación.