El término adicto proviene del latín addictus y se empleaba para designar a un hombre que mediante un acto legal se convertía en esclavo de otro y su voluntad quedaba sometida a la de su amo. De modo que, el uso de esta palabra en el ámbito de las drogas, aunque sean legales, nos sugiere que aquella persona que las consume, más tarde o más temprano, establece un vínculo con las mismas en el que su voluntad queda afectada.

En este sentido, no es necesario explicar las graves consecuencias que tiene el abuso de cualquier sustancia que pueda mermar nuestra facultad para decidir y, por tanto, es obvio que establecer una frontera que defina la legalidad o ilegalidad de las drogas se antoja una tarea compleja y subjetiva que genera una enorme polémica.

El derecho y la medicina se esfuerzan por establecer fronteras legales que nos protejan de pasar del uso de sustancias legales o ilegales al abuso y del abuso a la temida adicción. Pero, por desgracia, los sistemas políticos y económicos han metido más baza de la deseable en este terreno.

Muchas de las drogas más adictivas no son ilegales. No son distribuidas por narcotraficantes. Son sustancias legales que pueden encontrarse en los supermercados, los bares, los estancos y las farmacias. Algunas de ellas tienen beneficios para nosotros y se emplean para ayudarnos a superar determinadas enfermedades. Otras se consumen buscando un efecto relajante o socializador. Pero un uso indebido de las mismas puede tener consecuencias muy graves.

Drogas legales: Tabaco, Alcohol, café y psicofármacos

  • Tabaco: la sustancia que genera la dependencia es la nicotina que además es cancerígena. Es un estimulante del sistema nervioso central con efectos psicoactivos que provoca una intensa dependencia física (además de la psicológica). La nicotina junto con el alquitrán, otros agentes irritantes y el monóxido de carbono son los responsables de enfermedades como bronquitis, enfisema, cáncer, trombosis, infartos, etc…
  • Alcohol: es una sustancia natural o sintética que deprime el sistema nervioso central. Su uso excesivo puede provocar tolerancia y dependencia. Esto tiene como consecuencia graves trastornos físicos, psíquicos y sociales. El alcoholismo es una enfermedad progresiva e irreversible.
  • Café: es la bebida principal fuente de cafeína. También encontramos cafeína en el té, bebidas de cola y el chocolate. Es un estimulante del sistema nervioso central y su abuso puede producir ansiedad, nerviosismo e insomnio.
  • Psicofármacos: sedantes, tranquilizantes, antiepilépticos y analgésicos, estimulantes, hipnóticos. Son agentes químicos que actúan sobre el sistema nervioso central y producen cambios temporales en la percepción, ánimo, estado de conciencia y comportamiento. Pueden ser muy adictivos.

Si consideras que cualquiera de estas sustancias está generando un problema en tu vida o en la de algún ser querido es importante que valores la posibilidad de pedir ayuda a un centro especializado en adicciones para establecer un diagnóstico médico claro y preciso que permita poner en marcha la recuperación de la persona afectada cuanto antes.

Hay salida. No lo dudes.