Hay relación entre el desequilibrio emocional, el estrés y las adicciones. Porque la adicción a las drogas tiene su origen antes de empezar a consumir, y el estado de ansiedad o los problemas psicológicos pueden influir de manera importantísima en una posterior adicción a las drogas. Desde nuestro centro de adicciones te contamos hoy qué unión hay entre estos factores.

Según Sonia Lupien, neurocientífica que lleva más de 20 años estudiando los efectos del estrés crónico, “el cerebro es un experto buscador de amenazas”. Esto es así porque su finalidad es nuestra supervivencia. Y es así desde los tiempos en que teníamos que huir de un mamut para poder seguir con vida.

Ahora no tenemos que huir de un mamut, pero nuestro cerebro detecta igualmente situaciones amenazantes, aunque de otro tipo. Cuatro son las características que una situación debe cumplir para ser, según la Dra. Lupien, generadora de un estado emocional estresante y que nuestro cerebro interpretará como algo que ponga en peligro nuestra supervivencia:

-Novedad, algo que sea nuevo y por tanto, pueda intranquilizarnos.
-Impredecibilidad, la incertidumbre sobre nuestro futuro.
-Sensación de descontrol, el saber que no soy yo el que controlo mi vida personal o laboral.
-Amenaza para nuestra personalidad por: inseguridad, necesidad de aprobación, cobardía… convirtiendo cualquier situación diaria en un sometimiento por nuestra parte a algo que consideramos desagradable o injusto, o un ataque por parte de otra persona.

Estas cuatro características se pueden dar por separado o a la vez; cuantas más se cumplan más generadora de estrés será esa circunstancia. Nuestro cerebro detecta esta situación desagradable como algo amenazante para nuestra seguridad emocional y reacciona activando nuestro sistema de alerta por peligro que incluye el aumento en la secreción de cortisol, hormona encargada de poner en funcionamiento nuestro “sistema de emergencia”.

Esto supone para nuestro cerebro una activación permanente que es muy difícil de soportar y, como ya hemos dicho que está diseñado para sobrevivir, intenta compensar esta hiperexcitación. Para ello intentará obtener el antídoto para compensar el exceso de cortisol de cosas que nos proporcionen una satisfacción rápida y fácil de obtener. Esto incluye cualquier cosa que provoque el aumento de dopamina, generadora de placer y bienestar.

Por desgracia, dentro de este grupo se encuentran las drogas o cualquier conducta adictiva que, como ya sabemos, nos enganchan a través de este mecanismo de recompensa. Esto nos hará recurrir a ellas como la manera más rápida para “tranquilizar” nuestro cerebro: tabaco, alcohol, cocaína, la comida, el juego, la compra compulsiva….

Resulta así fácil de entender el porqué la falta de equilibrio emocional en nuestra vida, la no resolución de determinados conflictos o el sometimiento continuo a situaciones que nos resultan estresantes pueden ser generadoras del inicio o el mantenimiento de una adicción.

Así pues, si después de leer este artículo crees que puedes encontrarte en alguna de estas situaciones, ponte en contacto con nosotros. En Centro Aupa. Podemos ayudarte.