Hace pocos días leía en el diario El Mundo un artículo sobre el caso de una chica ingresada en una clínica con una gran adicción al móvil.

Me llamó la atención por la intensidad de la sintomatología, pero la dura realidad es que no difiere cualitativamente de cualquiera de los casos de nomofobia (que así se denomina la adicción al móvil) que atendemos ambulatoriamente en nuestro centro médico.

Lo cierto es que en los últimos años este tipo de adicción ha crecido exponencialmente, debido al mal uso que se hace de un aparato que está ahí para ayudarnos en nuestro día a día y que debido a un mal uso del mismo se puede volver en nuestra contra haciéndonos mucho daño.

Así como la cocaína dispara la dopamina (que es una sustancia endógena y un neurotransmisor importantísimo responsable de la sensación de bienestar) de la persona que la consume al momento de hacerlo, el móvil puede llegar a ser un disparador de nuestra dopamina igual que la cocaína, si hacemos un uso abusivo y descontrolado de él.

Nuestro cerebro fabrica dopamina de forma natural cuando nos esforzamos realizando todo aquello que nos hace sentir bien, cuando ponemos a trabajar nuestra creatividad de una manera responsable al servicio de nuestras obligaciones y de nuestras aficiones.

Si enseñamos a nuestro cerebro a fabricar esa dopamina mediante estímulos exógenos tan potentes, lo que ocurre es que el cerebro “se hace vago” y va dejando de fabricar este neurotransmisor con todo aquello que nos hacía antes felices, porque necesita esa dopamina “ahora mismo”, y en muchos casos ni si quiera la persona que está sufriendo esta adicción es consciente de ello.

En Centro Médico Aupa llevamos tiempo tratando la nomofobia (adicción al móvil), sobre todo en gente joven, pero no es solo un problema de adolescentes. Los resultados en el tratamiento son bastante efectivos. Lo primero es invitar al paciente a reconocer su dependencia al móvil como un problema que incapacita su vida, porque no se siente libre, ya que, como en cualquier adicción, el adicto no consulta el móvil “porque quiere”, sino porque los mecanismos neurobiológicos de su adicción le obligan a ello.

Una vez que esta primera fase está resuelta, ponemos en marcha el engranaje terapéutico que va a posibilitar el bienestar psíquico y social del paciente, al experimentar la libertad al salir de una cárcel que solo se ve en muchos casos cuando se ha salido de ella.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte.

Feliz Vida Nueva !!!

 

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA