Quería escribir una entrada en este blog sobre la procrastinación. Pero antes he desayunado un par de veces, he leído el periódico y he navegado por Facebook un rato. ¿Os suena?

Te preguntarás qué es la procrastinación. Se trata del hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse. La actitud que todo el mundo, en mayor o menor medida, ha tenido alguna vez de posponer algo importante e inmediato y realizar otra actividad innecesaria. Una costumbre muy ligada con los problemas de adicciones.

En ese momento es un hábito que puede suponer un alivio, pero que si se practica con frecuencia se acaba convirtiendo en una pesadilla para nuestras vidas.

Posponer significa entregarse al autoengaño, escapar de la realidad y ser cada vez más débil. Este tipo de comportamiento es una peligrosa costumbre que esconde miedos muy arraigados. Para poder superarlos deben ser analizados por un mediador profesional, desde un enfoque racional y emocional.

Procrastinador (características):

– La persona con tendencia a posponer, suele ver que los demás sí pueden organizarse bien el tiempo, pero ellos no.

– Perciben el mundo como un lugar difícil y exigente que debe ser abordado con una actitud perfeccionista.

– Para un postergador es preferible no hacer algo antes que hacerlo mal. De este modo, evitan iniciar tareas cuya ejecución les enfrentaría a sus propios miedos: cambio de trabajo, cambio de pareja, someterse a un tratamiento para superar una adicción, etc.

– El evitador obtiene un alivio momentáneo cuando pospone algo importante. Pero después ve incrementada su ansiedad y miedo por no poder hacerse con las riendas de su vida. El mecanismo que opera en el cerebro es similar al que sufre una adicción a las drogas. Alguien que prefiere el beneficio inmediato del consumo de la droga a pesar de conocer sus efectos devastadores a corto, medio y largo plazo.

En nuestro centro de desintoxicación en Madrid nos encontramos frecuentemente con este terrible hábito en las personas adictas a las drogas. El resultado se traduce en un: “mañana lo dejo”, “ya pediré ayuda si me veo muy mal” o “ya mejorarán las cosas”.

Es muy difícil generar un cambio de conducta definitivo sin afrontar el porqué de la procrastincación. Para ello es necesario:

Ser conscientes de nuestro juego: “pillar” a nuestra mente en ese intento de evadirse de la realidad y evitar vivir lo que tiene que ser vivido.
Desautomatizar nuestra conducta y ver qué podemos hacer para romper el círculo vicioso de aplazar lo que nos da miedo.
Trabajar la autoestima y la inseguridad queriéndose a uno mismo y valorándose pase lo que pase, se consigan o no los objetivos planteados.

De este modo, al poner nuestra atención en lo que nos sucede sin intentar evitarlo, con toda probabilidad aparecerán las soluciones adecuadas. Conseguiremos recuperar toda la energía perdida (en no hacer nada o en consumir drogas). Y seremos la mejor versión de nosotros mismos que estará esperando a que le dejemos HACER.

Si lo intentas quizás, si no, jamás.

Atrévete a intentarlo y ponte en contacto con nosotros.