Hace unos días, nos hacíamos la primera pregunta importante sobre este tema: ¿Qué es la adicción al sexo? Una vez tenemos claro de qué estamos hablando, y que se trata de un problema que sufre mucha gente, aunque no se hable de ello, es importante plantearse nuevas cuestiones:

¿Qué síntomas presenta una adicción al sexo? ¿Cuándo se sobrepasa el límite? ¿Si llevo una vida sexual muy activa soy adicto? ¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo puedo informarme bien sobre este tema?

Según el psiquiatra Rojas Marcos “Cualquier tipo de obsesión que interfiera en la capacidad de la persona para llevar una vida normal, que le perjudique en sus relaciones personales y laborales, es una patología”. A la luz de esta definición entenderemos la diferencia entre una persona que puede ser sexualmente muy activa y un adicto al sexo.

La primera estará satisfecha consigo misma, algo que no ocurre con el adicto. Este carece de control sobre sus actos, y esto le acarrea sentimientos negativos.

El adicto, según pasa el tiempo, requiere de mayores estímulos para saciar su necesidad. Como sucede con cualquier otra adicción, la satisfacción lograda sólo es momentánea, inmediatamente regresa la sensación de vacío, generándose un ciclo autodestructivo.

Los adictos al sexo son grandes consumidores de todo tipo de pornografía y recurren a todos los medios para conseguir lo que quieren, antes era la prostitución o acudir a determinados locales, y hoy en día es mucho más fácil a través de internet. Cuando todas estas actividades invaden y anulan otros campos y se altera la vida de esa persona, en sus relaciones personales o laborales, la adicción es un hecho.