Hemos querido escribir acerca de la enfermedad de la adicción al juego, llamada ludopatía, a raíz de un artículo publicado en Verne:

“Tras haber superado mi adicción al juego, he recaído por las apuestas deportivas”

Se nos cuenta en el artículo la experiencia personal de un ludópata. Creo sinceramente que el tono es un poco triste. Y creo que es triste porque todo lo que escribe habla de abstinencia, es decir, de una vida de contención para no jugar, y eso es tremendo: “Sé que voy a tener que luchar toda mi vida contra mi adicción”. No es así como en Centro Aupa consideramos que se debe superar una adicción, hay que hacerlo aprendiendo que es una liberación dejarla atrás, no un sacrificio. Este es el primer punto, luego debemos aprender a entender y a escuchar a nuestro cerebro, debemos cerrar capítulos en nuestra vida que nos generan ansiedad o estrés crónico y por último establecer un compromiso con nuestra propia felicidad. Creo sinceramente que esta es la única manera de dejar atrás una adicción y de recuperar el equilibrio emocional necesario para poder vivir en libertad.

   Desde que el DSM V incluyó el juego patológico o ludopatía entre los trastornos adictivos sin sustancia, el tratamiento y la comprensión social ante este problema ha mejorado. Antes de entender que es una enfermedad, aunque no medie el consumo de ninguna sustancia, los ludópatas eran considerados personas con un vicio y, por tanto, poco comprendidas y con poca ayuda a su disposición. Los que nos dedicamos a esto sabemos cuánto sufrimiento personal hay detrás y cuánto dolor en las personas que les rodean. Y es algo silencioso, el juego no altera la personalidad, así que hasta que el entorno comprende que hay un problema pasa bastante tiempo. Cumple todos los requisitos de cualquier adicción, aunque en este caso sean los problemas económicos el primer aviso de que algo va mal. Según el psicólogo Elisardo Becoña, se describen tres fases en la ludopatía:

1-Etapa Dorada, el jugador es más consciente de lo que gana que de lo que pierde.

2-Etapa de desesperación, el jugador es consciente de lo perdido

3-Etapa de aceptación, el jugador toma conciencia de su problema.

   Por desgracia, hasta llegar a la tercera etapa, el jugador se lleva por delante su trabajo, la economía familiar, sus relaciones personales e incluso en algunos casos, y por no ver ninguna salida a su situación, su propia vida. Debemos de tener claro que no sólo las drogas llevan a una adicción. El juego como conducta liberadora de dopamina al realizarla, como ha sido comprobado, también lo es. No olvidemos que hoy en día no es necesario ir a un casino para apostar, el juego on line junto con las casas de apuestas que hoy en día proliferan por todos lados, están generando la mayor parte de los problemas de ludopatía. Y también debemos tener presente que nuestros hijos tienen ordenador y acceso a internet, y no hace falta nada más. Las páginas de juego ofrecen la posibilidad de apostar sin dinero en la primera apuesta, y es probable además que gane. Así que cualquier joven decide que es una manera fácil de ganar dinero, y además de manera inmediata, algo que los diferencia de otros juegos como la lotería o similares, en los que hay que esperar que se realice el sorteo. Aquí puedes desde jugar a la ruleta, partidas de póquer, o cualquier otro juego instantáneo. Pero es probable que después pierdas, y ya estás atrapado. Intentas seguir jugando para recuperar lo perdido en una carrera sin fin y con consecuencias cada vez más desastrosas. Como el dinero lo consigues al final, de robar a la familia, o en el trabajo o de pedir prestado a profesionales, terminas inmerso en una telaraña de la que no sabes cómo salir. Los ludópatas arrastran una cantidad ingente de deudas como elemento añadido a su tratamiento, que costará tiempo saldar. No pretendo alarmar a nadie, nada más lejos de mi intención, pero sí creo que debemos ser conscientes de la realidad y no olvidar que es algo que está al alcance de cualquiera.

   Recordemos cuales son los síntomas que nos pueden alertar:

1-La persona dedica excesivo tiempo a esta actividad

2-Empieza a dedicar exceso de recursos económicos y empieza a tener problemas de este tipo

3Mentiras respecto a este tema e intento de manipulación al intentar cualquier conversación sobre él.

4-Desaparición de objetos o de dinero, ya sea en casa o en las cuentas bancarias.

5-Tolerancia, cada vez las cantidades apostadas serán mayores, pudiendo aparecer incluso algún comportamiento delictivo

6-Abandonar las relaciones personales importantes, quedando relegadas a un segundo lugar.

   Si detectamos cualquiera de estos comportamientos, deberíamos consultar con un profesional y salir de dudas. Es posible salir , siempre hay esperanza. También me gustaría hacer un llamamiento a la educación, tanto por parte de las autoridades como de los padres, debemos enseñarle a nuestros hijos que echar monedas en una máquina tragaperras no es divertido, ni apostar sobre resultados deportivos…ni que lleguen a creer que es posible hacerse ricos de esa manera. No olvidemos lo que decía la famosa pedagoga María Montesori: “Sembrad en los niños ideas buenas, aunque no las entiendan ahora, los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón”

Dra. San Román

Directora médica Centro Médico AUPA