Morgan Freeman defiende la legalización de la marihuana

En una entrevista de la publicación americana The Daily Beast, el actor defiende que consume marihuana para paliar el dolor de las secuelas del accidente de coche que sufrió en 2008.

Desde el lado de los expertos en tratamiento de adicciones volvemos a recalcar la peligrosidad que tienen este tipo de afirmaciones y más aún cuando salen de la boca de un personaje público querido y admirado como pueda ser el reconocido actor americano.

Repasemos, por muy obvio que parezca, la definición de droga: es una sustancia que una vez introducida en el organismo altera o modifica una o varias de sus funciones. Afecta al sistema nervioso central estimulándolo o deprimiéndolo y su uso genera tolerancia y dependencia en mayor o menor medida según sean las características del individuo y de su entorno.

Es de vital importancia comprender que no depende tanto del individuo como de otros muchos factores involuntarios el que se desarrolle una adicción una vez que se comienza a consumir. El cerebro no distingue si el uso que se hace de cada droga es medicinal, lúdico o con cualquier otra intencionalidad que se le quiera dar al tóxico elegido. En el caso de la marihuana existe un elevado porcentaje de posibilidades de desarrollar una patología dual, es decir, la aparición de un trastorno mental asociado al uso de esta sustancia, como por ejemplo trastornos de ansiedad (trastorno ansiedad generalizada, ansiedad social, etc.), trastornos del estado de ánimo (depresión, trastorno bipolar, etc.), trastornos del espectro de la esquizofrenia y la psicosis, Trastorno Déficit Atención e Hiperactividad (TDAH), y diferentes rasgos y trastornos de personalidad (antisocial, límite o borderline, evitativo y obsesivo, fundamentalmente).

Por tanto, dejar al criterio de cada individuo, sin un exhaustivo control de los efectos producidos, el uso de la marihuana (o cualquier otra droga) aunque sea para paliar dolores o lograr un determinado fin médico es muy delicado. En palabras sencillas, lo que sirve para una persona, a otra le puede traer serios problemas.

Y al margen del consumidor final, es también imprescindible valorar las consecuencias e implicaciones de la cadena de producción y venta de esta sustancia, legal o ilegal (mercado negro, abuso de poder, etc.). Si el alcohol y el tabaco son drogas permitidas en la gran mayoría de los países y su consumo es un gravísimo problema tanto económico como sanitario y en muchas ocasiones fuera del control de gobiernos y leyes, ¿es razonable la legalización de una sustancia más? La respuesta es compleja y polémica.

Desde Centro Aupa apostamos fundamentalmente por la autorregulación natural del ser humano a través de la educación como prevención, la creatividad y el desarrollo de una autoconsciencia responsable que nos permita vivir plenamente.

¿Y tú, qué opinas?

Marta Blázquez

Terapeuta Centro Aupa

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