ADELGAZAR PARA SIEMPRE

Seguro que el título ha atrapado a más de uno, esperando el eterno milagro de una dieta que, por fin, acabe con mis problemas de peso y con mi permanente lucha contra el sobrepeso, o a veces ni eso, contra esos kilos de más que creo tener. En realidad es fácil, pero el método nos cuesta. Preferimos aferrarnos a las dietas novedosas, absurdas y muchas veces peligrosas para nuestra salud, pero que se publicitan como la dieta de las artistas, de los astronautas….y que supuestamente conseguirán que perdamos `peso de manera rápida. En el artículo al que hacemos referencia se dan unas indicaciones sobre cómo ayudar a controlarnos a la hora de comer, para evitar el exceso. A mi hoy me gustaría, sin embargo, analizar cuáles son los errores que con respecto a nuestro control del peso y el hecho de adelgazar cometemos más a menudo:

1-Hacer dietas. Casi todas las personas, por no decir todas, con sobrepeso que conozco han hecho mil dietas y se han gastado un dineral en sistemas para conseguirlo. La evidencia, por tanto, es aplastante: el sistema no es válido. El hecho de hacer dieta, supone limitar el tiempo en el que voy a cumplir unas normas, así pues una vez la termino y de manera paulatina, vuelvo a mi comportamiento alimentario normal y recupero el peso. Y empiezo otra, y vuelvo progresivamente una vez terminada a engordar. Y así paulatinamente en una rueda sin fin en la que giro y siempre vuelvo al mismo sitio.

2-Objetivo erróneo. Siempre la meta suele ser perder peso, eso hace que una vez perdido, abandonemos la dieta y volvamos a nuestras costumbres, es decir, la dieta sólo ha sido un paréntesis en nuestra vida. La idea no debe ser esa, nuestra meta debería ser corregir aquellos errores que hacen que siempre estemos en lucha con los kilos: aprender una vez y no volver a lo anterior. Pero para esto es necesario aprender sobre alimentación y modificar nuestros hábitos de vida, incorporando aquello que sea más saludable, como el ejercicio físico, no comer alimentos preparados o comida envasada, beber agua en vez de cualquier otro tipo de refresco o bebida alcohólica, eliminar de nuestra dieta el azúcar y la bollería industrial, aprender qué cosas es más conveniente comer a cada hora del día…..todo esto supone entender de verdad cómo mantener mi peso y sentirme sana. La salud no sólo consiste en mantener un peso adecuado, es mucho más. Si para conseguirlo hacemos barbaridades con la alimentación, estamos haciendo justamente lo contrario, maltratar nuestro cuerpo, hacerle daño. No habremos entendido qué es lo mejor.

3-Motivación equivocada. Parece que lo que buscamos al adelgazar es que los demás nos vean bien, que nos digan qué bien estamos, que nos alaben, cumplir los cánones de belleza imperantes ahora, ligar más, que nos siente bien la ropa…..ese es el problema, porque todo eso hará que mantenga mis propósitos durante un tiempo, pero al final terminaré claudicando. Esto se llama motivación extrínseca, depende de los demás. La verdadera motivación que hará que no abandones y lo conviertas en tu modo de vida, es la intrínseca, la tuya. El sentir de verdad que estás haciendo lo que de ti depende para estar sana, sentirte ágil, no enfermar, cuidar tu cuerpo, ayudarte emocionalmente al sentirte orgullosa de tus cambios, entrenar una nueva forma de vivir con objetivos, con ilusión, con ganas de cambiar y hacer las cosas bien. Esta es el motor más poderoso que te hará no parar, continuar, porque se habrá convertido en tu nueva forma de vida, no en una ilusión pasajera.

4-Estabelcer relaciones tóxicas con la comida. Desgraciadamente en muchas ocasiones vemos en la comida a nuestro mayor enemigo, y por el contrario en otras es nuestra mejor compañera, y nos calma la ansiedad, la tristeza y el malhumor. Establecemos así una relación absolutamente patológica y equivocada con ella. La comida es nuestra fuente de obtención de los nutrientes que necesitamos para vivir, de su calidad dependerá en gran medida el estado de nuestro cuerpo y su buen funcionamiento. Y si además la elaboramos bien, puede convertirse en más placentera. Pero hasta ahí, no convirtamos la comida en un premio o en un castigo. La relación sana y adecuada con la comida supone seleccionar de entre todos los alimentos que son necesarios, aquellos que me puedan resultar más apetecibles, pero sabiendo que los necesito todos. No debo premiarme si un día estoy contenta con algo de comer, ni sentir que he cometido un pecado horrible si un día me tomo un trozo de tarta o un trozo de pizza. Es comida. Si un día estoy contenta, me premio de otra manera, no con la comida. Sólo así le devolveré el lugar que le corresponde y dejaré de ponerle connotaciones emocionales que no le corresponden.

5-Seguir patrones estándares. No todos somos iguales, ni tenemos el mismo tipo de vida ni los mismos problemas, ¿por qué entonces creemos que en la comida sí lo somos? Es fundamental analizar para entender qué errores cometo, cuáles son aquellas ideas irracionales que me llevan a ciertos comportamientos, qué creencias absurdas o sin base científica tengo, y sobre todo esto es lo sobre lo que hay que trabajar para corregir y rediseñar. Sólo así será eficaz a la larga cualquier cambio que realice, sólo así lo mantendré, porque sabré porqué lo hago.

         Decía Stephen Hawking que “el mayor enemigo de l conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión del conocimiento”. Creo que respecto al tema de la alimentación, las dietas, la salud, la frase no puede ser más acertada. Por eso, deja de seguir al rebaño, olvida las viejas creencias y replantéate con ilusión una nueva forma de hacer las cosas. Si lo haces, yo sí te aseguro los resultados.

                 Dra. San Román